Postes de alta tensión. Foto: Caribb.Postes de alta tensión. Foto: Caribb.

La cara menos amable de trabajar en Endesa

Endesa tiene en la actualidad 9.694 trabajadores, lejos de los 24.700 que llegó a tener en 2010. Aquel año, la italiana Enel se hizo con el control de la eléctrica española, después separó sus negocios latinoamericanos, llevándose así una buena parte de la plantilla. También aceleró una tendencia generalizada en el sector: la externalización de todo tipo de actividades hacia subcontratas.

Endesa asegura que el 97% de su plantilla externa tiene convenio colectivo, pero La Marea no pudo contrastar el dato ante la negativa de la compañía para facilitar el nombre de algunas de sus subcontratas.

En 2015, se convocó una huelga de dos días (con un 90% de seguimiento, según CCOO y UGT) por parte de los técnicos subcontratados de Endesa en Cataluña. La compañía se negó a negociar mejoras laborales y más inversión en personal y seguridad porque, a su parecer, el conflicto era competencia de las subcontratas. “Hablamos de gente que trabaja a 30 metros de altura con cables (…); en este sector no hay accidentes leves, todos son graves”, explicó a El País José Marín, coordinador de Industria de CCOO.

A falta de datos actualizados y de respuestas de la compañía (este medio lleva desde marzo de 2017 tratando, en vano, de recabar su postura), en los documentos de acceso abierto de Endesa consta que en 2016 recibió solo 10 denuncias internas, pero ocho fueron declaradas “infundadas”. En 2015, seis de ocho denuncias también lo fueron, y en 2014, 12 de 17.

Por otro lado, las reclamaciones (no confundir con denuncias) de los empleados de Endesa siempre arrojan una cifra redonda: fueron 7.800 en 2014, 7.900 en 2015 y, de nuevo, 7.900 en 2016. La compañía tampoco responde para aclarar la coincidencia reiterada de estas cifras.

Endesa se estrenó en 2017 con una puntuación muy elevada (95 puntos sobre 100) en el Dow Jones Sustainability World Index, que mide criterios sociales, económicos y medioambientales a largo plazo. Los informes de responsabilidad social de la mayor compañía eléctrica de España aseguran que el 80% de su plantilla ha recibido cursos en materia ética y dispone de diversos canales para dejar constancia de cualquier riesgo o incidente que pueda perturbar el excelente clima laboral que, supuestamente, impera en sus instalaciones.

En sus distintos informes, destaca aspectos positivos de su política laboral, como las facilidades para que la plantilla adquiera vehículos eléctricos o su programa de conciliación familiar, que beneficia a 163 empleados, aunque desde 2016 la compañía ya no obtiene el certificado de Empresa Familiarmente Responsable, un distintivo del que Endesa “ha desistido después de varios años publicitando el tema”, explica José Manuel Falagán, secretario de CCOO en la eléctrica.

El entorno ideal que aparece en los documentos corporativos de Endesa contrasta con las múltiples quejas que sindicatos y trabajadores difunden a través de las redes sociales. Desde problemas del día a día, como la negativa de la empresa a lavar ropas contaminadas con agentes cancerígenos (lodos, cenizas, fuel), hasta las dificultades en materia de conciliación laboral, diversos riesgos psicosociales, un clima enrarecido tras la reforma laboral y la venta de Endesa a la italiana Enel, o la imparcialidad de ciertos cuadros directivos a la hora de conceder ascensos.

Buena parte del último informe de Responsabilidad Social Corporativa de Endesa incide en la intensa labor para inculcar a su plantilla la importancia de respetar los derechos humanos. La letra pequeña ofrece una imagen menos ambiciosa de este compromiso: en 2016 solo un empleado recibió formación esta materia. En 2015, fueron seis. De momento, uno de los derechos fundamentales que sigue violando Endesa es el principio de igualdad entre hombres y mujeres: por ejemplo, ellos ganan de media 22.565 euros más que ellas en la categoría de directivos, y 6.877 euros más en la categoría de operarios.

Últimos accidentes mortales

Miguel Ángel Menéndez, Sergio Gualda y Luis Polo son oficialmente los tres últimos operarios que perdieron la vida mientras realizaban actividades para Endesa España (2015, 2016 y 2017 respectivamente). Los dos primeros trabajaban para una subcontrata.

Luis Polo, el último fallecido (diciembre de 2017), recibió un homenaje de sus compañeros de la Central Térmica de Andorra (Teruel), que guardaron cinco minutos de silencio ante las instalaciones de la compañía, un homenaje en el que la prensa tuvo vetado el acceso y la planta no dejó de funcionar en ningún momento. “Es muy difícil que se aclare lo que ocurrió de verdad porque no hay testigos”, lamentó Hilario Mombiela, presidente del comité de empresa en esa central. La compañía y diversas autoridades, entre ellas la policía, todavía investigan este siniestro.

No es posible conocer la siniestralidad laboral de esta compañía y sus subcontratas en otros países como, por ejemplo, Marruecos, Guatemala o Colombia, ya que no publica información al respecto, aunque Endesa sí reconoce en sus documentos públicos que el índice de frecuencia combinado de accidentes es un 43,5% superior en sus subcontratas.

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josé bautista

josé bautistaRedactor de economía e internacional, centrado en el proyecto YoIbextigo.

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