Soldados argelinos custodian la planta de gas de In Amenas. FOTO: CSM.Soldados argelinos custodian la planta de gas de In Amenas. FOTO: CSM.

Argelia, pieza clave e inestable del negocio de GNF

Argelia es una pieza imprescindible en el negocio de Gas Natural Fenosa desde que la empresa catalana inició sus compras de gas argelino en 1965 –con un paréntesis iniciado en 1973–, cuando el entonces presidente de Catalana de Gas, Pere Duran Farell, firmó los primeros contratos de gas con el país más grande de África hoy en día.

La compañía de Barcelona ha sido un actor privilegiado ante las autoridades argelinas desde hace décadas aunque sus relaciones han vivido muchos altibajos. Argelia es el principal proveedor de gas a España (60% de las importaciones de gas en 2015 según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a pesar de que desde 2007 la ley prohíbe importar más del 50% del gas desde un mismo país para evitar riesgos de suministro).

GNF mantiene una relación de interdependencia con Argelia en la que periódicamente surgen situaciones conflictivas y escándalos de corrupción, pero también episodios en los que su diplomacia comercial sirve para acercar a gobiernos enemistados, como el argelino y el marroquí.

El gas de Argelia –sus reservas están en la novena posición en el ranking mundial– representa aproximadamente el 50% del suministro total de la empresa catalana, que lo transporta a España a través de los gasoductos Medgaz (creado en 2001, va desde los yacimientos de Hassi R’mel hasta la playa del Perdigal en Almería) y Magreb-Europa (desde Hassi R’mel hasta Zahara de los Atunes, atravesando Marruecos y el estrecho de Gibraltar).

Los contratos de GNF y la empresa pública argelina Sonatrach son confidenciales pero durante su negociación, la catalana cuenta con el “apoyo político” del gobierno nacional “si surge un problema en la discusión”, explica un experto del sector energético.

El acuerdo para construir el gasoducto Magreb-Europa se firmó en 1992, aunque hubo que esperar hasta 1996 para su inauguración y desde entonces las importaciones españolas de gas se han multiplicado por 10. Seis meses antes de aquella firma, el Gobierno argelino canceló las elecciones que daban la victoria al Frente Islámico de Salvación y comenzó una guerra civil que dejó más de 200.000 muertos.

El gobierno de España, presionado por Catalana de Gas y otras compañías con intereses en el país magrebí, jugó a los dos bandos. “La cooperación económica en materia energética estuvo siempre a buen recaudo (…) España mantuvo en todo momento abierto el Consulado de Orán (…) un hecho que Argelia siempre agradeció”, sostiene Rafael Bustos de la Fundación CIDOB y especialista en Argelia. Al mismo tiempo, el ministro de Exteriores, Fernando Fernández Ordóñez, declaraba haber obtenido garantías del Frente Islámico de Salvación sobre el abastecimiento de gas a España en caso de que alcanzaran el poder.

El gasoducto Magreb-Europa está dividido en cuatro tramos -Argelia, Marruecos, España y Portugal-. Desde el año 2000 el tramo argelino lleva el nombre del presidente de honor de GNF: Duran Farell. El tramo marroquí lo gestionan las sociedades Europe Maghreb Pipeline y Metragaz, en las que GNF controla el 77,2% y el 76,7% de las acciones respectivamente, mientras que Enagás se encarga de la parte española.

Por otro lado, GNF posee el 15% de Medgaz, la sociedad que gestiona el gasoducto con el mismo nombre, en la que también participan Sonatrach (43%) y Cepsa (42%), que ha expresado su intención de vender su participación. De esta forma GNF se sitúa como empresa clave en el control de las dos  tuberías que transportan dos tercios del gas argelino que consumen España, Italia, Portugal y, en menor medida, Francia (el resto llega en forma de gas licuado).

Acuerdos secretos y una ley florero

En septiembre de 2016 el gasoducto Medgaz permaneció tres días sin actividad por problemas técnicos, informó Enagás. Por Medgaz entra el 48,1% del gas que llega a España desde Argelia, según Cores, la agencia pública que debe garantizar la seguridad de suministro de hidrocarburos en España. Esto corresponde al 21% del total que importa España.  Otro 11,3% del gas viene de Argelia por barco. En 2015 Argelia suministró el 60% del total, superando el 50% máximo que estipula la ley desde 2007 para un mismo abastecedor extranjero. La dependencia de Argelia va en aumento (37% en 2011, 40% en 2012, 51% en 2013, 59% en 2014…).

Argelia tiene sus propias particularidades. Esta antigua colonia francesa ocupa el puesto 108 en el ránking de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional (en total hay 176 países, España está en la posición 41). Varios periodistas con larga experiencia en ese país aseguran a La Marea que pagar sobornos “es la única forma de hacer negocios en Argelia”.

La falta de transparencia, el hermetismo de la clase política –el presidente Bouteflika lleva desde 2012 sin pronunciar un discurso– y la caída del precio del gas y el petróleo (acaparan el 98% de sus exportaciones y dos tercios de sus ingresos fiscales) aumentan la tensión social en el país más valioso para el portfolio de GNF.

Pagos a Gustavo de Arístegui y a Pedro Gómez de la Serna

El exdiputado por Segovia Pedro Gómez de la Serna (PP) y el ex embajador en India y portavoz de exteriores en el Congreso Gustavo de Arístegui declararon ante la Audiencia Nacional a mediados de 2016 por la querella presentada por la Fiscalía Anticorrupción contra ambos y varias personas más por los “delitos de corrupción en las transacciones económicas internacionales, cohecho, blanqueo de capitales e integración en organización cirminal”.

A finales de ese año el magistrado de la Audiencia Nacional que lleva el caso, José de la Mata, decidió prolongar el secreto de sumario del esquema de corrupción que afecta a 19 imputados -uno de los más importantes, Cristóbal Tomé, falleció en 2016- y abarca a varios países: Argelia, Holanda, Panamá, Moldavia y Emiratos Árabes Unidos. Una de las grandes empresas investigadas en este caso es Elecnor, una de las principales subcontratas de GNF en Argelia, mientras que en el lado argelino están imputados numerosos altos cargos del Estado, como Omar Alilat, diputado y jefe de campaña del presidente Bouteflika.

GNF pagó entre 2009 y 2014 al menos 895.850 euros al exdiputado por Segovia Pedro Gómez de la Serna (PP) y al exembajador Gustavo de Arístegui para mediar con funcionarios y políticos argelinos a través de la marca comercial Voltar Lassen, según las investigaciones de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF).

Antonio Basolas, el directivo de GNF que firmó el acuerdo con Gómez de la Serna y Arístegui y que autorizó los pagos a la red de sociedades pantalla de los imputados, admitió los pagos ante el juez De la Mata y afirmó que el contrato con los dos imputados tenía como objeto “la elaboración de análisis de mercados internacionales y asesoría externa para el desarrollo de la estrategia internacional de Gas Natural”.

Los pagos se hacían a través de CaixaBank, accionista principal de GNF, y se abonaban en la cuenta de Scardovi SL, propiedad de Gómez de la Serna, que más tarde transfería el dinero a Karistia SL, administrada por este último y de Arístegui. La red de reparto de dinero de estos dos altos funcionarios tenía por objetivo favorecer a la gasista en sus litigios con Sonatrach y obtener nuevas adjudicaciones públicas en Argelia. Entre 2010 y 2012 GNF pagó 41.300 euros mensuales a Gómez de la Serna, que se encargaba de repartirlos con De Arístegui y que después se redujeron a 20.650 mensuales.

Basolas sigue trabajando para GNF como director general de estrategia y desarrollo. En 2014 fue ascendido a varios cargos, como la vicepresidencia de CGE, la mayor empresa eléctrica de Chile, adquirida ese mismo año por GNF, y la gasista chilena Gasco, participada por la catalana.

GNF y la estatal Sonatrach se encontraban en uno de los momentos más tensos de su larga relación cuando la catalana decidió contratar a estos influyentes cargos para mediar en Argelia. Desde 2007 ambas compañías discrepaban sobre el precio del gas en sus contratos a largo plazo, pero el exdiputado y el antiguo embajador no pudieron convencer a las autoridades de arbitraje comercial, que en 2010 sentenciaron que GNF debía abonar 1.500 millones de euros a Sonatrach. Las negociaciones continuaron, la gasista siguió pagando elevadas cifras al exdiputado y el exembajador y finalmente GNF pagó 1.310 millones a Sonatrach, que ahora controla el 4% de GNF.

 

El gas de la yihad

El terrorismo es una amenaza clara para los intereses de GNF en Argelia y, por ende, para las necesidades energéticas de España. Los ataques contra instalaciones energéticas argelinas son cada vez más frecuentes -el último tuvo lugar en marzo de 2016, cuando un grupo terrorista atacó con cohetes la planta gasística de Krechba-. Cualquier problema en la infraestructura gasista argelina puede tener grandes repercusiones a corto y largo plazo para España. “Es el principal suministrador, representa casi el 60% de las importaciones de gas de España”, explica Gonzalo Escribano, experto en energía y geopolítica del Real Instituto Elcano. “En enero el precio de la electricidad se disparó en España y el sur de Francia porque se disparó el precio del gas con la ola de frío, y Argelia tenía una de sus dos plantas de gas en parada técnica”, explica Escribano.

Argelia está en una situación política delicada debido al mal estado de salud del octogenario presidente Bouteflika, en el cargo desde 1999. Las guerras en Afganistán e Iraq hicieron que Al Qaeda y otros grupos yihadistas tomaran fuerza en el Sahel, incluido el Sáhara argelino, donde están las principales explotaciones de gas natural, y también en naciones cercanas con gobiernos ausentes o débiles tales como Libia, Mali y Níger.

Una fuente del cuerpo diplomático español con varios años de experiencia en Argelia, que accede a hablar con La Marea bajo anonimato, asegura que “en Argelia hay un acuerdo total entre el gobierno y los islamistas” y afirma que  empresas que operan en Argelia pagan sobornos a funcionarios y políticos, que pueden acabar en manos de grupos yihadistas para evitar que ataquen infraestructuras críticas como gasoductos, plantas regasificadoras, etc. “En Argelia es sencillo: dicen ‘no ataquéis esto y os damos tanto’”, declara esta fuente.

A la pregunta de cuál es el precio que pagan otros países para que España pueda disfrutar de recursos fósiles, esta fuente reservada responde con contundencia: “Se están manteniendo regímenes corruptos como Argelia, Nigeria y Catar (…). Catar ya sabemos a quién financia, ¿a dónde va parte del dinero del gas que consume España? Al Estado Islámico”. Por el contrario, el experto del Instituto Elcano Escribano opina que “no se paga ningún precio”. “Si dejas de importar gas de Argelia, ¿de dónde lo vas a importar? ¿Crees que Nigeria, Catar o Rusia tienen mejores condiciones de respeto al Estado de derecho?”, añade Escribano. “No se trata de castigar dos veces a la población argelina diciéndoles ‘oiga, ustedes padecen una dictadura, pues ahora encima van a pasar hambre’”.

La Marea no ha podido saber la versión de GNF sobre este y otros asuntos porque la empresa se negó a contestar a preguntas.

Índice completo del dossier #YoIbextigo sobre Gas Natural Fenosa aquí.

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josé bautista

josé bautistaRedactor de economía e internacional, centrado en el proyecto YoIbextigo.

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