Sede de BlackRock en Nueva York. FOTO: OCCUPY.COMSede de BlackRock en Nueva York. FOTO: OCCUPY.COM

El fondo de inversión BlackRock toma fuerza en 21 empresas del Ibex

BlackRock ya es el segundo mayor accionista de todo el Ibex 35. Debido a su titánico tamaño, en el mundo financiero lo conocen como “el mayor banco en la sombra“.

El mayor gestor de activos del mundo cuenta con una cartera valorada en más de cinco billones de dólares –casi cinco veces el PIB de España y ligeramente inferior al de Japón-. Junto con los fondos Vanguard y State Street, controla casi el 90% del índice S&P500, que agrupa a las 500 mayores compañías de Estados Unidos.

Desde que empezó 2017, BlackRock ha incrementado su participación en algunas de las mayores sociedades con sede en España que tradicionalmente estuvieron en manos de compañías y nombres españoles, como los bancos La Caixa y Santander, o el multimillonario Amancio Ortega (Inditex). En la actualidad, BlackRock posee más del 3% de las acciones de 21 empresas del Ibex 35, con un valor total que ronda los 18.500 millones de euros, registrando un aumento del 10% en su cartera española desde que empezó el año. Se trata de una cantidad similar a la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy dedicará a partidas de desempleo en 2017 si se aprueban finalmente los Presupuestos Generales del Estado (España aún es el segundo país con más paro de la Unión Europea, por detrás de Grecia).

La euforia bursátil por la  llegada masiva de capitales de BlackRock a las principales multinacionales de España implica varios riesgos que van más allá de la financiarización de la economía. Tras aglutinar un número importante de acciones, el fondo de inversión puede determinar su futuro si decide poner a la venta todas sus participaciones, consciente del impacto que esto tendría sobre la cotización de esa compañía. Además, este y otros fondos apuestan por negocios controvertidos como el fracking (gas de esquistos) o especulan con compañías al borde de la quiebra, una actividad muy lucrativa cuando se posee suficiente músculo financiero para alterar el valor de las acciones, como se sospecha que ya hizo BlackRock con Abengoa (el fondo fichó en 2015 al máximo directivo de esta empresa quebrada, Manuel Sánchez, el mismo año en que la multinacional se declaró insolvente).

La presencia de BlackRock en los buques insignia del mercado español podría ser muy superior a la aquí descrita, ya que la ley solo obliga a publicar el nombre de los accionistas con participaciones superiores al 3% de las acciones totales. Además, este gestor de activos opera a través de cientos de vehículos de inversión, lo que dificulta la medición de su verdadero poder. Por ejemplo, Blackrock controla en torno al 7% del Banco Santander a través de 89 fondos distintos.

Entre enero y mayo de este año, el fondo neoyorquino decidió aumentar su presencia en Abertis, Telefónica (es el principal accionista desde enero), Mediaset (el fondo es el segundo mayor accionista), DIA, Amadeus, Grifols, BBVA, Enagas, CaixaBank, Bankinter y Ferrovial. Aunque no participa en la toma de decisiones de los consejos de administración (“gestión pasiva”), también está presente en los bancos Popular (única firma en la que redujo su peso accionarial), Santander y Sabadell; en varios titanes del sector energético, como Iberdrola, Repsol y Enagás, y en otros sectores que dan cuenta de su diversificada cartera de empresas, desde Aena y el grupo de aviación IAG (Iberia) hasta la teleco Cellnex.

La concentración de las principales compañías del mundo en cada vez menos manos es una tendencia generalizada en casi todos los sectores del mercado desde que estalló la crisis financiera en 2008. En 2016 BlackRock declaró 4.570 millones de dólares de beneficio bruto, arrojando un margen de ganancia del 43,7%.

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josé bautista

josé bautista

Redactor de economía e internacional, centrado en el proyecto YoIbextigo.


Una respuesta a “El fondo de inversión BlackRock toma fuerza en 21 empresas del Ibex”

  1. Too big to fail. Antes de la caída de Lehman Brothers creía el mundo financiero ciegamente en tal afirmación, que a la sazón se mostró en toda su falsedad. Se desencadenó la gran crisis que aún padecemos; prometieron, tras urgentes reuniones los líderes políticos mundiales, la refundación del capitalismo para que semejante desastre, pagado con dinero público, no volviera a suceder. Y ya estamos en la misma, o peor.
    ¿Es culpa de los gobernantes que piden el voto para hacer política contra sus votantes, o es culpa de los votantes que votan a candidatos corrompibles para que gobiernen cada vez peor en contra de los propios ciudadanos?
    Pues el origen de las crisis financieras y sus causas se conocen; cómo evitarlas, también. Luego, si los problemas no se evitan para prevenir las consecuencias, es porque quienes ocupan los puestos desde donde se puede actuar no lo hacen. Y no actúan porque alguien se beneficia de los desastres financieros que asolan a poblaciones enteras.
    ¿Quién obtiene provecho de ello?, ¿hasta dónde está la sociedad dispuesta a soportarlo y permitirlo?

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