[DOSSIER]: Banco Sabadell, el ascenso fulgurante de un banco local

El Banco Sabadell ha crecido en tiempos de crisis. La entidad con domicilio actual en Alicante ha multiplicado su capital social casi por diez durante el siglo XXI. En este tiempo ha pasado de ser un pequeño banco de carácter regional a la cuarta entidad española en número de activos, además de una presencia creciente a nivel internacional. Actualmente posee una cuota del 8,01% del mercado nacional en crédito y del 6,96% en depósitos y fondos de inversión. Sus activos han experimentado un aumento del 40,94% en los últimos cinco años.

En todo caso, su pionera salida de Cataluña en octubre de 2017 -fue la primera empresa del IBEX 35 en cambiar su domicilio fiscal por la incertidumbre generada tras los acontecimientos independentistas- no se ha traducido en una consolidación de sus resultados. El 2018 ha sido un año duro para la entidad presidida por Josep Oliu, con el valor de las acciones bordeando el euro y una rentabilidad cada vez más reducida. Su situación actual ha dejado el valor del banco en 5.630 millones, una disminución del 39,7% con respecto al año anterior.

Su capital y activos se han mantenido estables, sin embargo, es el único banco nacional del IBEX 35 que ha visto menguar sus beneficios en 2018, con una bajada del 59,06%, y también el que más ha sufrido en el mercado bursátil. Todo ello a pesar de haber aumentado los ingresos por comisiones netas un 9,1% en el último ejercicio, alcanzando los 1.335 millones de euros.

Repasando las últimas décadas, el aspecto más relevante de la evolución del Banco Sabadell ha sido el elevado número de adquisiciones de entidades financieras. Desde el año 1996 hasta el periodo actual, el Sabadell ha sido capaz de engullir una docena de sociedades que han hecho multiplicar sus reservas. Fue el primer banco que se hizo con una caja, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), la cual se agenció por un solo euro.

Más cara le salió su última adquisición en 2015, el TSB, una unidad de negocio del banco inglés Lloyds Bank. A los 2.300 millones de euros desembolsados han tenido que añadir posteriormente cientos de millones más, con el fin de sufragar las pérdidas ocasionadas por los graves problemas de orden tecnológico surgidos en el proceso de migración del banco.

Viviendo de las arcas públicas

El Banco Sabadell, al igual que otras muchas entidades financieras de ámbito privado, se ha beneficiado de leyes diseñadas para privilegiar el acceso al dinero de la banca por encima de los países, obteniendo miles de millones con la intermediación. Así, el Banco Central Europeo (BCE) presta dinero de forma casi gratuita a la banca -0,25% de interés-, mientras que niega invariablemente a los Estados necesitados de financiación. En este escenario, en marzo del 2017 el Sabadell participó en una subasta de liquidez del BCE por un importe de 10.500 millones de euros, que se sumaron a otros 10.000 millones tomados en el año anterior bajo este mismo esquema.

El proceso de adquisición de la CAM, que llegó a ser la cuarta caja española en recursos captados, también contó con el abrigo del Estado. A través del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) se dispuso una aportación de 5.249 millones de euros, con el fin de sanear la entidad del agujero económico ocasionado durante la etapa del Gobierno del PP de Francisco Camps. Esto significa que la competencia del Banco Sabadell, de manera involuntaria, formó parte del respaldo que aseguró el traspaso. Para apuntalar la operación, se dotó también de un seguro que cubre el 80% de las pérdidas ocasionadas por los activos inmobiliarios heredados, cuyo valor bruto asciende a 24.600 millones. En la actualidad, estos activos han pasado a manos de fondos de inversión como Cerberus o el Deutsche Bank bajo el mismo Esquema de Protección de Activos, sin que esta cobertura pierda vigencia hasta el año 2021.

Más allá del negocio bancario

La acumulación de activos inmobiliarios ha desembocado en la reciente venta de varias carteras por un valor total de más de 12.000 millones de euros. Detrás de estas operaciones se encuentra también el BCE, que ha apremiado a la banca para que se deshaga de sus activos inmobiliarios. Al igual que sucede con otras entidades financieras españolas, el Sabadell ha encontrado compradores entre los fondos de inversión extranjeros, súbitamente interesados en controlar y maximizar beneficios con el mercado de la vivienda de España. El pasado mes de febrero anunció su disposición a vender su gestora inmobiliaria Solvia Desarrollos Inmobiliarios, operación asesorada por Rothschild, S.A. En la misma dirección, el pasado mes de abril se cerró la venta del 80% de Solvia Servicios Inmobiliarios al Grupo Intrum, transacción que ha reportado unas plusvalías de 138 millones de euros al Sabadell.

La entidad de origen catalán también puede presumir de tener sus propias sociedades de inversión en productos de primera necesidad. Por más de diez años, el fondo Sabadell Commodities FI sigue operando en el mercado de la alimentación y materias primas, dentro del Bloomberg Commodity Index, especulando con el precio del maíz, trigo o metales preciosos.

En los últimos tiempos, el Banco Sabadell ha vuelto a diversificar sus inversiones en otro sector vital: la sanidad. Después de que su inversión en la concesionaria hospitalaria Ribera Salud no diese los resultados esperados, en mayo del 2018 han dado un giro con la puesta en marcha de un fondo de capital riesgo de nombre Sabadell Asabys Health Innovation Fund, con el objetivo declarado de alcanzar los 60 millones de euros.

“La banca paga muchos impuestos”

Esta reiterada declaración de Jaume Guardiola, consejero delegado del Sabadell, se ubica aquí en el verano de 2018. Era la época en la que Unidos Podemos empujaba al Gobierno de Pedro Sánchez para poner en marcha un impuesto a la banca. Desde el sector protestaban por estar ya obligados a colaborar con el FGD o sufrir un Impuesto de Sociedades de un 30%, superior al de otros sectores. Los banqueros pusieron pie en pared y presionaron para conseguir que el PSOE se olvidara de la propuesta. Finalmente, el Gobierno suprimió esta iniciativa y lo restringió al impuesto de transacciones financieras.

Pese a las quejas, la banca se encuentra lejos de cumplir con el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades. Los propios datos del Banco Sabadell arrojan una tributación media del 16,35% en los últimos cinco años, aunque la información de la Agencia Tributaria, cuando se hace pública, refleja un pago efectivo mucho menor en el sector bancario. Entre los años 2011 y 2014, el Sabadell ha recibido varias inspecciones por parte de Hacienda, relacionadas, entre otros casos, con el pago de Impuesto de Sociedades, que se encuentran en la actualidad en la fase de alegaciones. Este banco rehusó facilitar a La Marea los datos de los últimos cinco años relacionados con el pago efectivo de esta tributación.

La adscripción del Banco Sabadell al código de buenas prácticas tributarias tampoco ha supuesto ningún obstáculo para la tenencia de 172 sicavs, sociedades de capital variable que tributan al 1% y que se encuentran en la órbita del grupo. Muchas de ellas llegaron con la compra del Banco Urquijo, entidad que se caracterizaba por gestionar muchos de los patrimonios de las clases acaudaladas del país.

El último Informe de transparencia del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa calificó al Banco Sabadell como una de las empresas más opacas del IBEX 35. En este documento se hacen eco de la existencia de consejeros que han ocupado cargos de responsabilidad pública, contraviniendo las recomendaciones de Transparencia Internacional.

Las auditorías del banco han sido realizadasdesde hace 34 años de manera ininterrumpida por la firma PriceWaterhouseCoopers (PwC). Desde el año 2015 existe una legislación que restringe la relación entre firma auditora y sociedad auditada a un máximo de diez años, con posibilidad de prórroga cuatro años más bajo condiciones que hasta ahora no ha venido cumpliendo el Sabadell.

La casualidad ha querido que, el que fuera responsable de la División de Auditoría de PwC entre 2006 y 2013 y socio de esta empresa desde 1986, Manuel Valls Morató, ejerza actualmente como presidente de la Comisión de Auditoría dentro del Banco Sabadell. Valls también forma parte del Consejo de Administración de la entidad, que ha declarado su compromiso a cambiar la auditora habitual por KPMG, con el fin de realizar las cuentas anuales de los ejercicios 2020-2022.

Embudo de género en puestos directivos

Este año el Banco Sabadell ha recibido el Distintivo de Igualdad en la Empresa, proporcionada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, por su labor en el desarrollo de las oportunidades profesionales entre hombres y mujeres. Con los datos en la mano, el número de mujeres directivas se ha duplicado en los últimos cinco años, si bien existe todavía un importante margen de mejora , ya que el porcentaje actual apenas representa un 25% del total.

El Comité de Dirección, uno de los órganos más elevados del banco, está compuesto por siete hombres y una mujer, mientras que el Consejo de Administración lo componen actualmente trece hombres y tres mujeres, lo que se traduce en una representación del 18,75% en el principal núcleo de dirección del grupo financiero.

FICHA TÉCNICA*

NombreBanco de Sabadell, S.A.
Actividad
Grupo bancario que abarca todos los ámbitos del negocio financiero
PresidenteJosep Oliu Creus
Consejero delegado
Jaime Guardiola Romojaro
Sede social
Alicante
Ingresos5.010.227.000 €
Beneficio neto
328,1 millones
Margen de beneficio neto
9,6%
Plantilla26.181 personas
Presencia internacionalReino Unido, México, Estados Unidos, Francia, Cuba, Marruecos, Andorra, Portugal. Representación total en 20 países, entre filiales, sucursales, oficinas de representación y participadas.

* Datos 31 de diciembre 2018


Este informe su ultimó en mayo de 2019. Desde entonces se han incorporado actualizaciones y seguiremos haciéndolo a medida que surjan nuevas informaciones

Sabadell, un esfuerzo por pasar de «opaco» a «transparente»

El Código de Conducta del Banco Sabadell identifica la publicación del informe anual de la entidad bancaria como un ejercicio de transparencia de cara a sus accionistas. En él se incluye información relativa a la estructura y administración del banco, así como distintas operaciones y funcionamiento de la Junta General. Atendiendo a las publicaciones de algunos actores dedicados a fiscalizar a empresas del IBEX 35, el periódico documento del Sabadell no ha venido completando un óptimo ejercicio de transparencia hasta este último año.

El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa es una entidad compuesta por otras ya existentes –Cáritas, Ayuda en Acción, CCOO, Cruz Roja Española o Manos Unidas– y financiada por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. En su último informe publicado sobre riesgos de corrupción en empresas del IBEX 35denuncia que Banco Sabadell cuenta con consejeros independientes que han ocupado cargos de responsabilidad en la administración pública en los 10 años previos, lo que contraviene las recomendaciones de algunas organizaciones como Transparencia Internacional.

En su último informe sobre Responsabilidad Social Corporativa, el observatorio atribuye a la entidad de origen catalán una falta de compromiso público en materia de lucha contra la corrupción. Aparece como una de las cinco empresas del IBEX que no proporciona información sobre gastos especiales relacionados con viajes, regalos o entretenimiento. A pesar de que el Código de conducta para los proveedores del Sabadell hace referencia a su adhesión al Pacto Mundial de las Naciones Unidas, como muestra de su implicación en el apoyo a los principios básicos en materia de lucha contra la corrupción, el observatorio considera que estos no añaden ningún compromiso y sitúa al banco catalán a la cola de las empresas del IBEX 35 en este apartado.

La Fundación Compromiso y Transparencia también situaba al Banco Sabadell, en su dossier sobre responsabilidad fiscal de 2017, dentro de un grupo de 13 entidades que obtenían la consideración de ‘opacas’.Sin embargo, en el último informe publicado el pasado mes de junio, el Sabadell aparece por primera vez dentro del grupo de empresas consideradas transparentes por esta Fundación.

Una gran mejora que se atribuye a la incorporación de información relevante en la última memoria anual, relacionada con litigios fiscales o con el desglose de los beneficios e impuestos de cada país donde el banco tiene presencia. Su relación con las empresas auditoras, otro de los puntos donde suspendía el Banco Sabadell en ejercicios anteriores, también es valorada positivamente en el último informe, gracias al grado de cumplimiento a la hora de señalar los distintos servicios de auditoría contratados, adicionales a la auditoría legal.

De esta manera, el Sabadell ha pasado en un año de estar calificada como una de empresas más opacas del Ibex 35 a situarse en sexta posición del ranking de transparencia, conforme a la lista elaborada por la mencionada Fundación.

El Sabadell, dentro del lobby bancario en España

El carácter voluntario de la inscripción de grupos de interés o lobbies en España permite al Banco Sabadell evadirse de su registro. En todo caso, tampoco existe manera de conocer las reuniones mantenidas entre los representantes públicos y los grupos de interés registrados. De esta manera, a diferencia de otros países donde está regulada su actividad, en España no es posible conocer las actuaciones realizadas o el dinero gastado por el lobby bancario, que algunas fuentes consideran muy relevantes a la hora de engordar las ayudas a la banca y encarecer el coste de la crisis.

Aunque puede resultar complicado controlar las reuniones entre un grupo de presión cualquiera y un determinado representante público al margen de las instituciones, la obligatoriedad del registro en la Unión Europea, necesario para ejercer actividad como grupo de presión, así como una agenda pública por parte de los representantes, resultan pasos necesarios de cara al robustecimiento de la transparencia de dichas instituciones.

El Banco Sabadell se registró como lobby en la Unión Europea en 2014, asignando como responsable a su consejera secretaria general, María José García Beato, y como persona encargada de las relaciones con la UE a David Vegara, consejero y director general de Riesgos. Desde entonces no se ha registrado actividad alguna. Sí aparece reflejada actividad por parte de la Asociación Española de Banca (AEB), donde el Sabadell se encuentra representado a través de su consejero delegado, Jaime Guardiola Romojaro, y María José García Beato, ejerciendo respectivamente como vocal titular y suplente dentro del Consejo General de la AEB.

El informe Lobby Planet, publicado el pasado mayo por Ecologistas en Acción, define a la Federación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) como lobby y enumera a sus patronos, entre los que se encuentra también el Banco Sabadell, casi toda la gran banca española e incluso el propio Banco de España. Tener estos financistas no es óbice para que este think tank se defina a sí mismo como “independiente y objetivo”. Su actividad se centra en elaborar documentos de carácter económico y político, “que influyan positivamente en la sociedad española” y aporten “racionalidad económica para la toma de decisiones”. Los dos últimos años han cerrado con pérdidas.


* Artículo actualizado el 11 de julio de 2019.

Auditorías ‘familiares’ y puertas giratorias en Banco Sabadell

Resulta conveniente aclarar de antemano que la laxitud existente en las auditorías bancarias no es un problema exclusivo del Sabadell: todos los bancos nacionales funcionan con reglas similares. Este artículo, enmarcado en el dossier de La Marea dedicado esta entidad, procederá a señalar sus particularidades –que las hay– dentro del ámbito general.

Tras la crisis alumbrada en 2008, la Unión Europea inició los trabajos para establecer un nuevo marco que permitiera reforzar la confianza en la información económico-financiera mediante la mejora de la calidad en las auditorías. El resultado de esos trabajos concluyó con la aprobación de la directiva 2014/56/UE, diseñada con el objetivo de reforzar la independencia, objetividad y ética profesional en la realización de auditorías legales.

Esta regulación de ámbito europeo ha tratado de que el sector recupere la credibilidad perdida durante los escándalos que implicaron a no pocas empresas, las cuales tuvieron que hacer frente a cuantiosas multas, cuando no afrontar directamente su desaparición. España traspuso esta legislación mediante la Ley 22/2015 de 20 de julio, que en su artículo 40 establece que la duración entre los auditores de cuentas y las sociedades auditadas se establecerá por un periodo máximo de diez años, prorrogables otros cuatro bajo condiciones muy específicas.

En relación con el plazo de duración máxima del contrato de auditoría, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) determina que “la existencia de una relación prolongada entre el auditor o sociedad de auditoría y la entidad auditada, implica una amenaza de familiaridad”, considerando significativa esta amenaza “en los supuestos en que la relación contractual sea superior a 10 años”.

Este es el caso del Banco Sabadell, cuyas cuentas son auditadas desde hace más de 30 años de forma ininterrumpida por la firma Price Waterhouse, fusionada en 1998 con Coopers & Lybrand, dando como resultado a la actual PriceWaterhouseCoopers (PwC), una de las grandes firmas auditoras internacionales. En el pasado año, PwC facturó por estos servicios de auditoría 7.147.000 euros, incluyendo las sucursales y filiales bancarias en el extranjero.

Pero la relación del Sabadell con esta auditora no se limita a la contratación de la auditoría legal obligatoria, también se firmaron servicios de asesoramiento fiscal y “otros servicios prestados” que no se detallan en su memoria, por un valor de 575.000 euros. Esto significa que el 8,86% de la facturación que PwC realizó al Banco Sabadell en 2018 corresponde a servicios ajenos a la propia auditoría. En el año 2017 ascendió a un 14,13% del total.

Este hecho vuelve a colisionar con la citada Ley 22/2015, en este caso a la altura del artículo 14.2, que determina que los auditores de cuentas y las sociedades de auditoría “deberán abstenerse de participar de cualquier manera en la gestión o toma de decisiones de la entidad auditada”. Algo que también incluye a quienes tengan “una relación laboral, comercial o de otra índole con la entidad auditada, que pueda generar un conflicto de intereses”.

Finalmente, el Consejo de Administración del Sabadell ha anunciado de forma reciente que, después de 34 años, cambiará de auditora y será KPMG quien examine sus cuentas anuales en el próximo ciclo de tres años. Otro aspecto que se ha podido tener en cuenta a la hora de valorar el cambio es la reciente sanción del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas a PwC por infracciones graves cometidas en la auditoría del año 2012 realizada al Banco Popular. Actualmente se encuentra otro expediente abierto por la CNMV a esta misma auditora, esta vez por las cuentas del 2016 efectuadas a este mismo banco, absorbido en 2017 por el Grupo Santander.

Cuando una puerta se cierra…

Manuel Valls Morató, socio de PwC desde 1988 hasta 2013, es actualmente presidente de la Comisión de Auditoría del Banco Sabadell y miembro de su Consejo de Administración, cargo que ocupa desde el año 2016. Durante su estancia en la compañía auditora, ejerció como presidente de PwC Auditores y desempeñó el cargo de responsable de la División de Auditoría entre los años 2006 y 2013.

Durante el tránsito que corresponde entre la salida de Valls en 2013 y la entrada por la puerta del Sabadell en 2016, solo aparece como actividad pública su pertenencia como administrador solidario a una empresa menor, de nombre Erbera M & A, destinada a la compraventa en el sector inmobiliario y constituida un año antes de su salida de PwC.

Esta sucesión de acontecimientos, si bien cumple con el preceptivo legal existente –que estipula en estos casos un año de margen para la contratación– pudieran no corresponder con el adecuado escenario de total independencia que debe presidir la relación entre una entidad y su sociedad auditora, y que más de 30 años de vinculación continuada han podido estrechar en exceso.

¿Quién audita al auditor?

En las inspecciones efectuadas por el ICAC, institución dependiente del Ministerio de Hacienda y encargado de la supervisión pública de los trabajos de auditoría, se evidencia la falta de calidad en los trabajos efectuados por las sociedades auditoras, en lo que se refiere al seguimiento de las políticas y procedimientos de evaluación. Dichos trabajos acostumbran a quedar supeditados a estrategias de negocio o consideraciones comerciales.

Según se consigna en la memoria anual de este organismo, en los trabajos de auditoría de cuentas “siguen subsistiendo deficiencias en procesos relevantes de los distintos elementos del sistema de control de calidad”. Asimismo, destaca que el 50% de la documentación relacionada con estas revisiones padece alguna carencia en los criterios realizados en los encargos de auditoría.

Tras la publicación de la Ley 22/2015, son varias las empresas del IBEX 35 que ya han procedido a cambiar de sociedad auditora. A pesar de que el resultado no vaya más allá de una mera rotación entre las ‘Big Four’ de las auditorías, cabe considerarlo un primer paso en el largo camino de la transparencia e independencia de instituciones que, si bien funcionan en el ámbito privado, disponen del monopolio de unos servicios financieros esenciales en la sociedad.


Este informe su ultimó en mayo de 2019. Desde entonces se han incorporado actualizaciones y seguiremos haciéndolo a medida que surjan nuevas informaciones

Un banco regional a la conquista del mercado anglosajón

En 1881, un grupo de industriales, comerciantes y fabricantes de tejidos de lana y algodón, llegaron a un acuerdo para crear un banco que diera apoyo financiero a sus respectivos negocios. De esta manera surgió el Banco de Sabadell –más tarde desaparecería la preposición–, una entidad que inició su funcionamiento con los modos de una empresa familiar y en la que el traspaso de acciones se encontraba restringido a parientes directos.

Durante el siglo XX, al margen de vaivenes históricos puntuales, la entidad fue creciendo de forma moderada, constante y dentro de su ámbito local. Hasta 1975 no inauguró su primera sucursal fuera de Cataluña. La primera oficina en el extranjero se situó en Londres tres años después, pero no fue hasta 1996 cuando la entidad abandonó su carácter regional y se decidió por una política de expansión, concretada con la adquisición de la filial en España del banco comercial Natwest.

Con unas reservas de alrededor de 600 millones de euros, compró el 80% de Natwest España por 142 millones al británico National Westminster Bank. La operación incluía el 72,2% del Banco de Asturias, que más adelante se integraría en el Banco Herrero. Con esta adquisición nació Solbank, una marca que se especializó en el segmento de jubilados británicos residentes en España, sobre todo en la zona del Levante español y Baleares.

Operación Miami

Las exitosas adquisiciones del Banco Atlántico (2004) y Banco Urquijo (2006), animaron a la entidad de origen catalán a lanzarse al mercado norteamericano al año siguiente, con la compra del TransAtlantic Bank por un total de 175 millones de dólares. A pesar del gran costo de la operación, esta adquisición le sirvió al Banco Sabadell para introducirse en el mercado de Florida. En el año 2008 obtuvieron el negocio de banca privada del BBVA en Miami por 25 millones de euros, a través del cual el Sabadell adquirió posteriormente 10 sociedades offshore en Islas Vírgenes para clientes latinoamericanos.

Gráfico: https://offshoreleaks.icij.org

La siguiente adquisición en la agenda del Sabadell se inició en el año 2009 y también se localizó en la ciudad de Miami. Esta vez tocó un desembolso de 142 millones de dólares, necesarios para hacerse con el Mellon United National Bank, filial del Bank of New York Mellon. Al año siguiente se acordó la fusión de estas dos sociedades con Banco Sabadell Miami. El resultado fue Sabadell United Bank, una entidad orientada a la banca comercial que consiguió establecerse como el sexto banco de Florida en número de depósitos.

Dos años después, otro banco con sede en el mismo Estado norteamericano, el Lydian Private Bank, fue comprado por el Sabadell y adherido a Sabadell United Bank. Esta operación sirvió para potenciar el mercado de banca corporativa y de rentas altas. El periplo de inversiones en esta región concluyó el año 2017, cuando el Banco Sabadell decidió vender su filial de United Bank al grupo Iberiabank, de Louisiana, operación por la que obtuvo una plusvalía de 447 millones de euros.

En la actualidad, el Banco Sabadell mantiene su presencia en el mercado de Miami mediante su propia sucursal, en la que gestiona un volumen de negocio de banca privada de casi 19.000 millones. En todo caso, el interés del Sabadell se está desplazando de forma creciente hacia México, a través de su filial Banco Sabadell Institución Banca Múltiple y Sabadell Capital Sofom, con 19 centros de empresa que ofrecen todo tipo de servicios bancarios. En el último año aportaron el 3,75% de los beneficios y el 7,7% de la inversión crediticia total del grupo.

 “El TSB nos ha costado un pastón”

El mercado de Florida fue la única incursión significativa del Banco Sabadell hasta el año 2015, cuando se produjo la adquisición de la unidad de negocio en España del Lloyds Bank, entidad rescatada por el gobierno británico en el año 2009. La filial española fue vendida al Sabadell por 84 millones de euros, de los cuales 53,7 se pagaron en acciones, lo que convirtió al Lloyds en accionista del Banco Sabadell con un 1,8% del capital social. Esta adquisición les ha permitido potenciar el mercado de no residentes europeos iniciado con Solbank, absorbiendo las 28 oficinas y 53.000 clientes que disponía el banco inglés en suelo español.

En el año 2015 se produjo una operación de aún mayor calado, al adquirir por 2.300 millones de euros TSB Banking Group plc, una unidad de negocio del Lloyds y marca consolidada en el Reino Unido. La migración tecnológica de esta entidad, puesta en marcha en abril de 2018, sigue en la actualidad provocando no pocos quebraderos de cabeza en el núcleo directivo del Sabadell.

Aunque por el momento no han trascendido las causas del caos informático, producido en el traspaso de registros de clientes desde la plataforma de TSB hacia los sistemas del banco español, las consecuencias se han traducido en la pérdida del acceso a servicios bancarios y en numerosas reclamaciones de usuarios que accedían a saldos de cuentas e informaciones distintas a las propias.

También el parlamento británico solicitó explicaciones en abril del año pasado, con el fin de conocer los detalles de un proceso que ha llegado a provocar el bloqueo de las cuentas de más de un millón de usuarios. La debacle de la migración tecnológica ha costado 121 millones de euros al Sabadell y ha ocasionado la pérdida de 80.000 clientes a la entidad de origen británico.

El exdirector ejecutivo Paul Prester reconoció el pasado mes de septiembre todo este cúmulo de adversidades, asumió la responsabilidad y renunció a su puesto. Philip Augur, un exmiembro de la junta del TSB, dijo que se subestimó la gravedad del asunto durante los primeros días, cuando «errores humanos, orgullo y fallos de software» llevaron la situación al colapso.

Pocos días después de la dimisión de Prester, el TSB anunciaba nuevos problemas de orden tecnológico relacionados con la conexión de aplicaciones móviles y banca por internet. Banco Sabadell ha provisionado 142 millones de euros para hacer frente a la avalancha de más de 204.000 quejas de clientes que han denunciado a la entidad.

Esta situación ha dejado huella en las cuentas publicadas por la entidad financiera, que reflejan una reducción del beneficio neto de 460 millones de euros en el último año por impactos extraordinarios ocasionados por la migración y sus consecuencias posteriores. La necesidad de estas constantes provisiones ha empujado al consejero delegado del banco, Jaume Guardiola, a pronunciarse el pasado mes de octubre, cuando afirmó abiertamente que el traspaso del TSB “nos ha costado un pastón”. Del mismo modo, aseguró que no habrá más provisiones en el futuro relacionadas con la migración de la franquicia inglesa, palabras que parecen dirigidas al mercado de inversores, en un periodo en el que la entidad catalana está repartiendo rentabilidades por debajo de la media del sector.

Un informe del Bank of America Merril Lynch publicado el pasado mes de abril apuntaba un problema adicional, señalando la probable dificultad -en caso de resultar necesario- de repatriar la considerable cantidad de capital que el Sabadell ha colocado en el TSB. El ‘Brexit’ no parece que vaya a mejorar las cosas. El propio Guardiola reconoció el pasado mes de octubre que provocará efectos negativos a corto plazo, aunque era optimista de cara al futuro de la economía británica.

El Banco de Inglaterra ya se ha puesto en contacto con el Sabadell para conocer los posibles efectos que este proceso pueda tener en la filial inglesa, así como asegurarse de que dispone del capital necesario para no requerir la intervención de dinero público ante eventuales pérdidas futuras.


Este informe su ultimó en mayo de 2019. Desde entonces se han incorporado actualizaciones y seguiremos haciéndolo a medida que surjan nuevas informaciones

Banco Sabadell y el arte de reducir impuestos

“La banca paga muchos impuestos”, protestaba el pasado verano Jaume Guardiola, consejero delegado del Sabadell. Eran meses de inquietud, el Gobierno de Pedro Sánchez barajaba aplicar un impuesto a los bancos con la finalidad de ayudar a financiar las pensiones. Echando mano de la lógica, Guardiola aseguraba que tasar a la banca provocaría una disminución en los beneficios del sector. El primer gobierno de Sánchez no aprobó el impuesto.

Uno de los argumentos esbozados para la queja es el gravamen del 30% que les corresponde por el Impuesto de Sociedades, considerado excesivo en el entorno bancario. La realidad del Banco Sabadell se aleja de estas cifras y solo en uno de los últimos cinco años ha alcanzado a contribuir con dicho porcentaje de sus beneficios. Tomando los datos declarados por el propio banco, en este periodo ha abonado un 16,35% de sus ganancias al fisco, un porcentaje inferior a la retención que tiene un trabajador que gane 30.000 euros anuales. El beneficio medio del Sabadell desde el año 2014 ha superado los 580 millones de euros.

La realidad revelada por la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) es todavía más oscura: sus últimos datos publicados indican que la gran banca tributó solamente el 2,94% del total de sus beneficios. La diferencia entre lo que afirman abonar y lo que en realidad pagan depende de si el cálculo se realiza sobre la base imponible o sobre el resultado contable. El presidente de los Técnicos de Hacienda (Gestha), Carlos Cruzado, afirma que “el impuesto que aparece en las cuentas es el gasto contabilizado, que no coincide exactamente con el pagado”. La única forma de averiguar lo que las entidades bancarias terminan abonando de forma efectiva es a través de la declaración de la AEAT, “un dato que debería ser de obligatoria inclusión en la memoria anual de las entidades”. La Marea ha solicitado esta información al Banco Sabadell, pero este no nos la ha facilitado.

De esta manera se abre una vía de opacidad donde los bancos habitualmente ofrecen información incompleta, descontextualizada o confusa. “Suelen hablar del total de impuestos que pagan, incluyendo algunos de carácter local, como el Impuesto sobre Bienes e Inmuebles, o autonómico, como el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales. Incluso muchas veces también incluyen las retenciones de IRPF de sus trabajadores. Todo menos decir qué pagan realmente por sus beneficios”, afirma el presidente de Gestha.

Adicionalmente, desde el año 2015 existen activos fiscales diferidos que conceden a las empresas la posibilidad de guardar para futuros ejercicios los conceptos adicionales que no se pudieron deducir en un año. Estos créditos fiscales permiten a las entidades financieras ahorrar miles de millones de euros y aplazar pagos, según convenga en cada ocasión. En el año 2015, Banco Sabadell justificó su 4,36% de impuesto sobre el beneficio por la compra del TSB y por el cambio en la normativa fiscal en el Reino Unido.

Sobre la incidencia de esta regulación, Cruzado señala que “la contabilización del impuesto como gasto es bastante complicada, se juega con los conceptos de impuestos diferidos y anticipados, y, salvo que en las cuentas se incluya la conciliación -que no lo hace prácticamente ninguna empresa-, no hay forma de saber cuánto es lo realmente pagado”.

Proliferación de sicavs

Entre las sociedades que están creciendo y colaborando al fortalecimiento del negocio del Banco Sabadell, adscrito al código de buenas prácticas tributarias, se encuentran 172 sicavs, con un volumen de 1.803 millones de euros en el año 2018, que representa una reducción del 15,67% respecto a la cantidad del año anterior. Las sicavs son sociedades de inversión colectiva muy controvertidas por ser habitualmente utilizadas para eludir impuestos, ya que tributan a un tipo reducido del 1%.

En el año 2005 pasaron a ser controladas por la CNMV en detrimento de la Agencia Tributaria, una medida impulsada en el Parlamento por el grupo político CiU y que fue interpretada por los Inspectores de Hacienda del Estado como una legislación encaminada a favorecer la amnistía fiscal. Los presupuestos generales acordados entre PSOE y Podemos en 2018 incluían el compromiso de revertir esta medida, sin embargo, su posterior rechazo ha ocasionado que permanezca vigente.

Los defensores de este tipo de sociedades rebaten el argumento de que las sicav sean utilizadas para evadir impuestos, aunque sí reconocen que se produce una fiscalidad diferida. El rendimiento obtenido por las personas físicas que integran este tipo de sociedades tributa al 19% por los primeros 6.000 euros de beneficios, llegando a un tope del 23% a partir de los 50.000 euros de las ganancias patrimoniales.

Decenas de sicavs son gestionadas a través de Urquijo Gestión, S.A, S.G.I.I.C., una sociedad, que lleva funcionando más de 20 años y que fue incorporada al Grupo Sabadell en el 2006 con la adquisición del Banco Urquijo, entidad financiera caracterizada por gestionar el patrimonio de las clases acaudaladas españolas. Esta sociedad es dependiente de Sabadell Asset Management, actualmente quinta gestora de fondos de inversión a nivel nacional, con una cuota del 6% y un patrimonio superior a los 15.000 millones de euros. También gestiona un fondo de inversión colectiva extranjera con sede en Luxemburgo, de nombre Sabadell Funds Sicav, y dos fondos de capital riesgo, Parking Rotación Capital y Sabadell Seleccion Ventures.

Otro de estos vehículos es Sabadell Urquijo Cooperación S.I.C.A.V, S.A, la llamada sicav ética, que ha venido colaborando con proyectos sociales a través de la donación de una parte de la comisión de gestión que cobra por sus inversiones. Esta sociedad se encuentra adherida a los principios de Inversión Social Responsable de la ONU, que exige comerciar con productos de componente solidario. Desde el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa señalan que en los informes anuales no se especifican cuáles son los criterios empleados y las empresas en las que se han realizado las inversiones. Actualmente se encuentra en proceso de liquidación.

El Banco Sabadell ha recibido dos inspecciones por parte de la Agencia Tributaria relacionadas con los pagos de Impuesto de Sociedades e Impuesto sobre el Valor Añadido producidos entre los años 2011 y 2014, los cuales se encuentran actualmente en la fase de alegaciones. Existen otros dos procedimientos abiertos con Hacienda que sí han sido asumidos por la entidad catalana, que estima probable un pago de algo más de diez millones de euros en el proceso de regularización.

El Código buenas prácticas tributarias se tambaleó otro poco más con la multa de un millón de euros impuesta el año pasado por la CNMV al Banco Sabadell, por “infracción muy grave” relacionada con el pago de incentivos vinculados con fondos clónicos e Instituciones de Inversión Colectiva registradas en el extranjero.

Asimismo, la entidad financiera sigue sosteniendo numerosas sociedades domiciliadas en paraísos fiscales como Hong Kong, Luxemburgo o Bahamas, donde permanece activa la sociedad Bank & Trust, heredada en 2003 con la adquisición del Banco Atlántico y que apareció en 2015 en Los papeles de Panamá. En el Principado de Andorra, otro Estado que no suele encabezar el ranking de prácticas financieras transparentes, el Sabadell tiene ubicadas dos sociedades de inversión, Assegurances Segur Vida y Sabadell d’Andorra Inversions Sgcoic, además de la filial BancSabadell d’Andorra, con un valor conjunto en activos que alcanza los 795 millones de euros.

Esquivando impuestos con Famol

Un buen ejemplo de la influencia del poder económico sobre el poder político ocurrió en el año 2011 con el diseño de los Presupuestos Generales del Estado. Como ya contó La Marea en su día, varios directivos del Banco Sabadell conformaron una sociedad -a la que llamaron Famol Participaciones- con la supuesta finalidad de aglutinar más del 5% de las acciones de la entidad financiera, cantidad que eximía de pagar impuestos a la hora del reparto de dividendos.

La ampliación de capital que se produjo en 2010, como consecuencia de la adquisición del Banco Guipuzcoano, modificó a la baja el porcentaje de acciones de Famol, quedando por debajo de esa barrera porcentual. Ante la colateral adversidad, los directivos del banco recurrieron supuestamente de nuevo a CiU, que logró introducir una enmienda en los Presupuestos para rebajar las exigencias al 3%, y conseguir así que los directivos continuaran exentos del pago fiscal correspondiente.

Los partícipes de esta sociedad eran Isak Andic, fundador de la textil Mango; José Manuel Lara García, hijo del que fuera presidente del Grupo Planeta y de Atresmedia; Joaquín Folch-Rusiñol, propietario de Pinturas Titán; y el propio presidente del banco, Josep Oliu. Famol compartía domicilio en Barcelona con el despacho de abogados Roca Junyent. Su fundador, Miquel Roca, exportavoz de CiU y coautor de la Constitución Española, ayudó a constituir esta sociedad en el año 2007. Banco Sabadell pasó a ser uno de los primeros clientes de este bufete, cuando Roca regresó a su profesión de abogado después de su larga etapa en política.

Las sucesivas ampliaciones de capital en los años 2012 y 2013 dejaron nuevamente sin efecto la treta fiscal. El poder de Famol en el banco fue perdiendo fuelle desde entonces. Andic abandonó el Consejo de Administración en el año 2013 y el propio Banco Sabadell en 2017, camino que también siguió Folch-Rusiñol ese mismo periodo y Lara un año más tarde, provocando la liquidación de la sociedad cinco meses después y la confirmación de la pérdida de poder de la burguesía catalana dentro del Banco Sabadell.


Este informe su ultimó en mayo de 2019. Desde entonces se han incorporado actualizaciones y seguiremos haciéndolo a medida que surjan nuevas informaciones

El banquero preocupado por Podemos: Josep Oliu sí que puede

“Los bancos no son nada, los bancos son sus accionistas”. El principal problema del sector bancario es que tiene “muy poca rentabilidad”. Situación provocada por “diferentes torpedos, como impuestos crecidos, inseguridad jurídica, etc”. Elevar estas rentabilidades se presume necesario por el bien de España: “un país tiene que tener muy claro que, si su sistema financiero no consigue esto irá en contra de la estabilidad financiera y en contra del propio país”. Son afirmaciones con las que iba mostrando su visión de la actualidad financiera el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, en el II Encuentro Económico Asegurador organizado por la Mutualidad de la Abogacía el pasado 26 de octubre.

El personaje que amplió su popularidad en 2014 al reclamar un Podemos de derechas se mostró disconforme con el ambiente de inseguridad jurídica que, a su juicio, vive el país, con una posible resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el horizonte que puede afectar a los Índices de Referencia de Préstamos hipotecarios (IRPH) marcados por la banca, o con las modificaciones que se barajaban en esas fechas sobre el impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD). Con una sinceridad digna de elogio, el banquero resolvió su propia preocupación: “A nosotros nos da igual, si a partir de ahora se establece que lo tiene que pagar el banco, pues lo pagará, ya se encargará el banco de ver de qué manera esto se repercute en el coste de la hipoteca”.

Los que conocen su personalidad afirman que la empatía no es una de las cualidades de Oliu. En El banquero estratega, su única biografía publicada hasta la fecha, Raquel Lander le describe como un presidente inteligente y con capacidad para delegar en sus colaboradores. De oratoria mejorable y un poco torpe en las relaciones sociales fuera de su círculo de confianza. Este economista devenido en banquero hace vida social solo cuando es estrictamente necesario. A pesar de tener un gran bagaje intelectual le cuesta disimular la tensión, lo cual desemboca en ocasionales salidas de tono.

Quizás estas características se encuentren detrás del confuso discurso esbozado en el referido encuentro económico. Además de mostrar sus inquietudes sobre el sector financiero, Oliu tuvo tiempo para hablar de la tensión política generada –a su parecer- por la población envejecida y también por la juventud; los primeros, por el “desconfort y la incertidumbre que les genera la revolución digital, por lo que terminan votando opciones populistas, como hemos visto en nuestro propio país”. Con los jóvenes, el problema parece encontrarse en su dificultad para entender el mundo actual. Según la visión del presidente, “están educados para el mundo romántico, no se adaptan a la actual evolución digital y sus nuevas modalidades de negocio, por lo que se terminarán convirtiendo en perdedores”.

No es el caso de Josep Oliu, que ha estado posicionado en el lado de los ganadores desde edades bien tempranas. Hijo del anterior director general del Banco Sabadell, estudió dos años en la elitista ESADE -cuya matrícula multiplica por 10 el precio habitual de las universidades públicas- antes de ingresar en la -todavía más exclusiva- Universidad de Minnesota, en la que recibió clases de cuatro premios Nobel en economía: Thomas Sargent, Christopher Sims y Robert Shiller y Leonid Hurwicz, con quien realizó la tesis.

El clan de los minnesotos

En aquellos años, graduarse en Economía por esta universidad suponía comprar muchas papeletas para alcanzar el éxito. Eran pocos y estaban muy solicitados. En su biografía, Lander enumera un buen número de compañeros con los que Oliu tuvo la oportunidad de coincidir. Hizo muy buenas migas con Andreu Mas-Colell, un destacado economista barcelonés que ha sido profesor en la Universidad de Harvard y conseller de Economía y Conocimiento en el govern de Artur Mas.

Allí también conoció, entre otros, al economista Alfredo Pastor, a Julio Viñuela, economista del Estado, y a personalidades como Xavier Casamiglia, Paulina Beato, Teodoro Millán, Salvador Barberà, Albert Ballesteros o Sindo Oliveros, que ha trabajado en el FMI, en el Banco Mundial y que forma parte del grupo de escalada de Oliu. El grupo fue bautizado en su día por el periodista Xavier Vidal-Folch como el clan de los minnesotos. Después de 40 años siguen celebrando juntos el día de acción de gracias.

Al volver de Minnesota, la labor profesional de Josep Oliu se desarrolló en el ámbito académico. Consiguió una plaza como profesor en la Universidad de Oviedo, siendo el primer catedrático de Teoría Económica en la historia de este centro. Después de ejercer durante dos años, su amistad con la minnesota Paulina Beato, por entonces directora de estudios del Instituto Nacional de Industria (INI), le facilitó la entrada en este organismo, donde ejerció como director general de planificación desde 1984 hasta su entrada al Sabadell.

Protagonista en el desmantelamiento industrial español

En el INI se reencontraría también con Alfredo Pastor, bajo la dirección de Carlos Solchaga, por entonces ministro de Industria y Energía. A Pastor le ascendieron a director general, momento en el que Oliu pasó a ser director de planificación. El presidente del INI era Luis Carlos Croissier, posterior ministro de Industria en el gobierno de Felipe González, primer presidente de la CNMV y con quien Oliu trabaría una buena amistad. Hoy se sienta en el Consejo de Repsol y preside Adveo Group, la antigua Unipapel. Croissier fue quien inició la llamada reconversión industrial de España.

El INI registraba unas pérdidas millonarias. La solución adoptada por el grupo de economistas que ingresaron en la administración en aquellos años fue hacer liquidación del Instituto de Industria. Su labor consistía en el estudio financiero de alrededor de 70 empresas, algunas de ellas –Hunosa o Altos Hornos del Mediterráneo- con graves problemas económicos, mientras que otras sí generaban beneficios, como Endesa, o Ence.

Josep Oliu tenía un equipo formado por una veintena de personas, entre las que se encontraba también su amigo Teodoro Millán. Llegado el momento, en el Ministerio de Economía se impuso el grupo que estaba a favor de privatizar, entre los que se encontraba Oliu. La reconversión supuso la destrucción de 60.000 empleos entre 1983 y 1989, el desmantelamiento de algunos sectores estratégicos -minero o naval- y el cierre o la privatización de la mayoría de las empresas públicas. El coste global, entre aportaciones al fondo patrimonial del INI y aportaciones específicas para reestructuración de sectores en crisis, alcanzó los 2,2 billones de pesetas, según los datos del ensayo INI, 50 años de industrialización en España, de Pablo Martín Aceña y Francisco Comín.

En todo caso, la etapa madrileña fue una de las más felices y fructíferas para el futuro banquero. Le sirvió para conocer el funcionamiento de la administración del Estado y también para hacer contactos de primer nivel, muchos de ellos relacionados con el PSOE, como Joaquín Almunia, Pedro Solbes, Narcís Serra, Carlos Solchaga, Javier Solana o Miguel Ángel Fernández-Ordóñez.

Entrada en el Banco Sabadell

Corría el año 1986, el mismo que Emilio Botín sucedió a su padre en el Banco Santander, cuando el director general del Sabadell, Joan Oliu, convenció a su hijo Josep para ingresar en la entidad. Se le asignó un cargo de nueva creación, que le permitió supervisar e ir conociendo un oficio bancario que hasta entonces le resultaba ajeno. Uno de sus primeros cometidos fue el análisis de las cuentas del Banco Atlántico, de cara a una hipotética adquisición.

En aquellos años, el Sabadell era un banco provincial que contaba con algo más de 25.000 accionistas y estaba controlado por la burguesía textil de la ciudad. La llegada de Josep Oliu, que en 1991 logró convertirse en el primer consejero director general con capacidad ejecutiva en la historia del banco, supuso una transformación radical de la entidad financiera.

Poco a poco, Oliu fue introduciendo a personas de su confianza en el Consejo, iniciando también una política de fichajes –como Jaime Carvajal, que venía de Lehman Brothers- que fueron cambiando las estructuras y las maneras habituales de proceder dentro del banco. Por otro lado, las sucesivas ampliaciones de capital llevadas a cabo durante los años siguientes fueron erosionando el poder de los accionistas originarios.

Con una política de constantes adquisiciones bancarias –hasta 14 desde el año 1996-, a través de la entrada de grandes inversores, Oliu, ya con el cargo de presidente, fue convirtiendo el pequeño banco local en una multinacional con salida a Bolsa en el año 2001. Solo tres años después entró a formar parte del IBEX 35.

El clan Oliu

En el año 2003 Josep Oliu y su mujer, María Victoria Quintana, decidieron crear una sociedad de nombre Torrellimona, en referencia al lugar donde celebraron su boda. Se trata de una entidad dedicada a la promoción inmobiliaria y la compraventa de fincas urbanas y rústicas, donde Quintana aparece actualmente como administradora única y que cuenta con un capital de más de 12 millones de euros. María Victoria Quintana. procede de familia ilustrada, Oliu la conoció a través del clan de Minnesota, como prima de Antoni Bosch-Domènech. Aunque también es economista siempre se ha dedicado al mundo de la publicidad. En la agencia Summa coincidió con Mario Eskenazi, creador de todo el programa de imagen corporativa del Sabadell.

El hijo mayor de Josep Oliu, Jaume Oliu Barton, fruto de su primer matrimonio, siempre ha estado enfocado al mundo financiero. Realizó un postgrado en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros, CEMFI, creado por el Banco de España para formar a las nuevas élites económicas. Desde que entró en 2014 a trabajar en el Sabadell, se ha dedicado a la gestión de los activos inmobiliarios de la entidad a través de Solvia, así como de otras sociedades o socimi pertenecientes al Grupo Sabadell. También la hermana del banquero, Concepción Oliu, trabaja desde hace años en la entidad catalana. Actualmente se encuentra al frente de Sabadell Professional y Barcelona BStartup, un programa de desarrollo empresarial dirigido a las nuevas generaciones emprendedoras, esas que sí entienden la evolución digital.

Al margen de su actividad dentro del Sabadell, Josep Oliu tiene la oportunidad de seguir desarrollando su perfil economista en diversos centros de pensamiento que ejercen función de lobbies, como es la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), uno de los think tank de ámbito económico más influyentes del país. También pertenece al Círculo de Economía y al Foro Puente Aéreo, formado por empresarios de Madrid y Barcelona con interés en el acercamiento de estas ciudades, y que se han posicionado en los últimos meses en contra del proceso independentista catalán.


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Banco Sabadell: servicio de (des)atención al cliente

El último informe anual del Banco Sabadell constata que se han registrado 44.713 reclamaciones por parte de su Servicio de Atención al Cliente (SAC). Con todo, este centenar largo de quejas diarias representa una disminución del 41,56% respecto a las 76.505 del año anterior. Estas cifras, aunque se muestran alejadas de una impecable práctica bancaria, no parecen preocupar excesivamente a los directivos del banco. Ni el informe aporta información adicional que muestre las causas de tales reclamaciones, ni se menciona el perjuicio que ha podido ocasionar a los clientes o incluso a la propia entidad. Del total de quejas recibidas, un 40,6% obtuvo una resolución favorable para el usuario, una gran mejoría en relación con el exiguo 17,6% del año anterior.

Estas actitudes, en absoluto exclusivas del Sabadell, se explican por el colchón legal que le proporcionan los organismos reguladores a la banca. El recorrido que ha de seguir cualquier cliente que se aventure a poner una reclamación a su banco deberá pasar por el oportuno filtro del SAC de su entidad, que dispone de dos meses para responder al requerimiento efectuado. En el supuesto —más que probable— de que dicha reclamación sea desestimada, deberá elevar la queja al Banco de España, que dispone de otros cuatro meses adicionales para emitir el correspondiente informe, en el caso de que lo haga, puesto que carece de obligación.

Es decir, después de un plazo posible de seis meses de demora en la respuesta a una reclamación, esta puede resolverse vía silencio administrativo. La situación se ampara en la Orden ECC/2502/2012, que regula las reclamaciones del Banco de España y cuyo espíritu se refleja nítidamente en el artículo 12, donde se afirma textualmente que ”el informe final del servicio de reclamaciones no tiene carácter vinculante y no tendrá la consideración de acto administrativo recurrible”. Así pues, al carecer de ningún tipo de compromiso para las entidades de crédito, dicho informe queda reducido a la irrelevancia. Después de este obligado recorrido, solo queda saltar al abismo judicial, con la complejidad y coste que suelen acarrear estos procesos.

Otro mecanismo interno utilizado para encauzar las quejas de los usuarios es el Defensor del Cliente. En el Banco Sabadell este cargo actualmente lo desempeña José Luis Gómez-Dégano y Ceballos-Zúñiga, persona que también aparece como Defensor del Cliente de otras instituciones como Bankinter, Banco Santander o el banco suizo de inversión UBS. Esta figura admitió a trámite el 92,12% del total de reclamaciones producidas en el último año. Resolvió el 95% de ellas a favor del banco.

Toda esta maquinaria burocrática, y sus resultados finales, desalienta a los clientes a la hora de emprender acciones legales. Aunque a nivel global el número de reclamaciones no deja de crecer -se han incrementado un 68,8% según los últimos datos del Departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones (DCMR)-, las victorias jurídicas representan una minoría que se anuncia como hechos noticiosos destacados. Tal es el caso de la reciente condena del Sabadell a pagar más de un millón de euros a una vecina de la localidad que da nombre al banco por la venta de un swap hipotecario.

El informe del DCMR, dependiente del Banco de España, resuelve en un 50,4% de los casos totales a favor del reclamante, cifra que baja hasta el 28,8% en el caso del Banco Sabadell. En todo caso, lejos de tomar medidas sancionadoras, el organismo público se limita a recomendar a las entidades financieras a que resuelvan las reclamaciones presentadas para evitar que los clientes tengan que acudir al DCMR. En el documento se afirma que “la existencia de un porcentaje elevado de informes favorables al reclamante es uno de los indicadores que de manera más fiel podría reflejar el eventual funcionamiento inadecuado del SAC.”

Dentro de este espacio de voluntariedad por parte de las entidades, el Sabadell, con un 62,8% de rectificaciones sobre los informes favorables al usuario, no se encuentra entre las que ha tenido mejor comportamiento, situándose por debajo de la media del grupo de grandes entidades financieras. Preguntado por La Marea, el Banco Sabadell no ha considerado de forma interna establecer como carácter vinculante los informes del DCMR.

Este panorama nacional contrasta con la tensa situación que ha estado viviendo el Banco Sabadell con su filial TSB, en el Reino Unido. El mal funcionamiento operativo, ocasionado por la migración tecnológica acometida al comprar esta entidad al Lloyds Bank, ha ocasionado una avalancha de quejas por parte de más de 159.000 clientes. El Parlamento británico ha llegado a intervenir y el Sabadell se ha visto obligado a provisionar 92,4 millones para futuras compensaciones a clientes del TSB.

El Banco Sabadell no cree en el libre mercado

Son frecuentes las declaraciones del presidente Josep Oliu alertando de lo inoportuno que resulta siempre regular un mercado libre, como el que opera -a su entender- en el sector bancario. Sin embargo, el Banco Sabadell, junto al resto de la gran banca española, ya ha sido pillado en varias ocasiones con prácticas monopolísticas que contradicen su discurso.

De esta manera, la entidad de origen catalán fue sorprendida en febrero de 2018 al pactar con el resto de la gran banca los precios de productos derivados que ofrecían a sus clientes y simular que se establecían en condiciones de mercado. El Sabadell fue sancionado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) con 15,5 millones de euros por cometer una infracción considerada muy grave, conforme al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. La CNMC impuso también multas millonarias al Banco Santander, CaixaBank y BBVA, entidades igualmente organizadoras de esta concertación.

El Sabadell tampoco se ajustó a las reglas de los mercados unos meses después, cuando el Banco Central Europeo le sancionó con 1,6 millones de euros por recomprar acciones propias durante tres años, entre 2014 y 2016, sin cumplir con los trámites establecidos.

Las prácticas del banco presidido por Josep Oliu también han sido sancionadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que multó con un millón de euros a la entidad por “infracción muy grave”, relacionada con el pago de incentivos relacionados con fondos clónicos e Instituciones de Inversión Colectiva registradas en el extranjero.


Este informe su ultimó en mayo de 2019. Desde entonces se han incorporado actualizaciones y seguiremos haciéndolo a medida que surjan nuevas informaciones