Banco Sabadell: más allá del negocio bancario (II)

Sucursal de Banco Sabadell. Foto: Banco Sabadell.

Especular con bienes de primera necesidad es rentable. Con el mismo empeño que realiza sus inversiones en los ámbitos de la salud, la alimentación o las armas, el Banco Sabadell ha venido dedicando igualmente sus esfuerzos a mejorar su cuenta de resultados interfiriendo en el mercado inmobiliario.

Las sucesivas adquisiciones bancarias realizadas por esta entidad en los últimos años, especialmente el Banco CAM en el año 2012, tuvieron como consecuencia una cartera de activos inmobiliarios cuya herencia fue engordando hasta obtener una valoración casi 14.000 millones. Al igual que está ocurriendo con el resto de la gran banca del país, el Sabadell ha sido instado por el Banco Central Europeo a limpiar estos activos -considerados tóxicos- de sus balances.

De esta manera, el pasado mes de julio la entidad llegó a un acuerdo para la transmisión de una cartera de 9.100 millones con Cerberus, un fondo buitre de origen estadounidense convertido en uno de los mayores agentes inmobiliarios de España, y que cuenta entre sus consejeros con José María Aznar Botella. El cierre de esta operación, todavía pendiente de las correspondientes autorizaciones, se ha realizado con un 58% de descuento, por un valor neto contable de 3.900 millones de euros. A partir de aquí, las dos compañías implicadas planean constituir una o varias sociedades con los activos traspasados, en las que el Sabadell mantendrá el 20% y Cerberus el 80% restante.

Este acuerdo se sumó a la venta de 2.300 millones en créditos provenientes de la CAM al Deutsche Bank, así como el traspaso de dos carteras valoradas en 3.300 millones, el pasado mes de marzo. La más abultada de ellas -de 2.400 millones- también tenía como origen la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Estos activos se protegieron a través del Esquema de Protección de Activos (EPA), a partir del cual el 80% de las posibles pérdidas son cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), es decir, también por la competencia del Banco Sabadell. 

Como parte del acuerdo, se estableció que estos activos fueran gestionados por el Sabadell a través de su sociedad Solvia Servicios Inmobiliarios, entidad con presencia relevante en los principales segmentos del sector y también en algunos medios de comunicación como El País, donde patrocina noticias. Este mes de diciembre se ha culminado un acuerdo para la venta de Solvia a Lindorff Holding Spain, un fondo de inversión perteneciente al grupo Intrum.

Además de 18 oficinas propias, este servicer ha abierto en el último año 35 franquicias en diferentes municipios de España, especialmente en el litoral mediterráneo. Conforme a sus propios datos, dispone de una cartera de 148.000 unidades de activos cuyo valor supera los 31.000 millones de euros. El Sabadell ha estimado una plusvalía de 138 millones de euros con esta operación.

Con la venta de Solvia se culmina el traspaso de las compañías de gestión de activos que funcionaban bajo el paraguas de las entidades financieras nacionales. Así, la adquisición de esta gestora se une a las ventas de Altamira por el Banco Santander, Anida, que fue vendida a Cerberus por parte del BBVA, Servihabitat pasó de las manos de CaixaBank al fondo norteamericano Lone Star, y Bankia Hábitat, vendida también a Cerberus por parte de la entidad nacionalizada.

El acuerdo no ha incluido Solvia Desarrollos Inmobiliarios, una sociedad constituida para la promoción de inmuebles y terrenos, cuya dirección corresponde actualmente a Enric Rovira Masachs, que es también consejero de la Sareb, entidad que cuenta con un 45% de capital público y un 55% de capital privado. En el segundo grupo se encuentra el propio Banco Sabadell, que en 2014 resultó adjudicatario de una cartera de 42.900 activos de la Sareb, valorados en 7.000 millones de euros. 

Dentro del organigrama actual de sociedades inmobiliarias dependientes del Banco Sabadell emerge la figura de Jaume Oliu, hijo del presidente del banco. Oliu junior coincide con Rovira en Solvia y también en Sabadell Real Estate Activos, Sabadell Real Estate Housing y en Hotel Investment Partners -anteriormente denominada Solvia Hotels-, compañía de gestión hotelera vendida en diciembre del 2017 por 630 millones de euros a Halley Bidco, entidad controlada por los fondos de Blackstone Group International Partners. Esta venta arrojó unos beneficios netos de 50 millones de euros a las cuentas del Sabadell, que sigue siendo propietario de una docena de hoteles y varias sociedades de gestión inmobiliaria.

Jaume Oliu dirige desde el año 2016 Sabadell Patrimonio Inmobiliario, una socimi hasta febrero de 2017 que ahora funciona como sociedad anónima. También aparece como consejero en Vea Rental Homes Socimi. Se trata de sociedades de inversión constituidas para incidir en el mercado inmobiliario y maximizar su rentabilidad, especialmente con las operaciones de alquiler de viviendas. No pagan impuesto de sociedades ni tributan plusvalías.

Solvia Servicios Inmobiliarios aparece como apoderada solidaria en Port Mataró, una empresa que pertenece a Torrellimona, una sociedad fundada en el año 2003 y administrada en exclusiva por María Victoria Quintana Trías, mujer de Josep Oliu. En Port Mataró también se encuentra Jaume Oliu, cuya presencia en el mercado inmobiliario se extiende a través de una veintena de sociedades vinculadas al banco de origen catalán.

¿El casero bueno?

El Banco Sabadell suele destacar el hecho de no haber ejecutado ningún desahucio de habitantes de primeras viviendas sin alternativa ocupacional. Este punto ha sido reconocido en alguna ocasión por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH). El Sabadell gestionaba la vivienda social a través de Sogeviso, integrada en la recién vendida Solvia. Actualmente se encuentra adherida al Convenio del Fondo Social de la Vivienda (FSV), donde tiene cedidos “101 inmuebles a 48 instituciones y fundaciones sin ánimo de lucro, orientadas a prestar soporte a los colectivos sociales más desfavorecidos”, según su propia información.

Sogeviso gestiona en ocasiones activos inmobilarios de la Sareb que sí han terminado en alguna ocasión en desahucio, como le ocurrió a la familia de Sonsoles el pasado mes de junio en el barrio madrileño de Carabanchel. En la misma línea, la PAH de Leganés consiguió en el mes de octubre detener por dos meses otro desahucio, producido por la incapacidad del banco para gestionar el alquiler social solicitado por los inquilinos. Son casos concretos que se pueden multiplicar con la absorción de Intrum, un grupo especializado en gestionar ocupaciones y judicializar impagos de renta.

En un país donde la vivienda pública de alquiler representa un ridículo 2,5%, más de 6 puntos por debajo de la media europea, la inhibicion de la Sareb y el desvío sistemático de inmuebles hacia sociedades financieras de inversión -a menudo con ventas a precio de saldo-, suponen una nueva vuelta de tuerca en la transformación de un derecho fundamental devenido en mercancía para el lucro privado. Un panorama que contraviene a la propia Constitución Española, que apela en su artículo 47 a los poderes públicos como vehículos necesarios para promover las condiciones que permitan hacer efectivo el derecho a una vivienda digna, “regulando la utilización del suelo de acuerdo al interés general para impedir la especulación”.

Banco Sabadell: más allá del negocio bancario (I)

Sucursal de Banco Sabadell. Foto: Banco Sabadell.

Diez años después de la creación de Sabadell Commodities FI, un fondo de inversión destinado a especular con las materias primas y productos agrícolas, el Banco Sabadell sigue en su afán de obtener rentabilidades con el alza de los precios de los alimentos. Lejos de atender las peticiones de organizaciones como VSF Justicia Alimentaria Global o de la misma ONU para que cesen estas prácticas financieras, este fondo ha duplicado en el año 2017 su cartera de inversiones.

Se trata de un producto que opera con la rentabilidad del índice Bloomberg Commodity Index. Fue constituido en 2008, justo después del fuerte aumento registrado en los precios de los alimentos esenciales, circunstancia que incidió en el impacto de estos primeros años de crisis. A partir de ese momento los precios cayeron, pero volvieron a subir en 2011. En los últimos doce meses el precio de productos básicos como el trigo o el maíz ha seguido experimentando subidas significativas.

La reciente modificación de la Ley del Mercado de Valores, publicada en el BOE el pasado 28 de septiembre, supone un punto y seguido a las políticas diseñadas en el Reglamento de la Unión Europea n.º 1308/2013 en cuanto a materias primas y productos agrícolas, medidas que no han evitado que los beneficios de BS Commodities se hayan multiplicado por cuatro en el último ejercicio, especialmente por su actividad en metales industriales y preciosos. Cinco años después de que la plataforma Banca Bajo Control llevara al Banco Sabadell al Parlament de Catalunya para denunciar su carácter especulativo, el fondo de esta entidad ha duplicado sus activos, alcanzando los 32.085.778 € a finales de 2017.

Según se consigna en la propia memoria del banco, “la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de Banco Sabadell se centra en la idea de desarrollar el negocio de forma ética y responsable. Más allá de cumplir con las normas aplicables, el Banco Sabadell dispone de un conjunto de políticas y códigos que garantizan el comportamiento ético y responsable en toda la organización”. En este punto, el código ético del Banco Sabadell no resulta compatible con las denuncias de organizaciones humanitarias o con las de Olivier de Schutter, Relator Especial de la ONU hasta el 2014, relacionando directamente esta acción especulativa con el aumento de los precios agrarios. 

El control y seguimiento de las cuestiones relacionadas con las políticas y normativa ética se lleva a cabo a través del Comité de Ética Corporativa, cuyos miembros son designados por el Consejo de Administración. Dentro del Consejo de Sabadell Commodities FI, una de estas personas es el economista Alfredo Pastor, premio Godó de Periodismo en 2011 y amigo personal de Josep Oliu desde sus etapas académicas. Coincidieron también en 1983 en el INI, implicados en la reconversión industrial y privatización de empresas públicas, llevada a cabo durante el gobierno de Felipe González. Diez años más tarde sería nombrado secretario de Estado de Economía.

El actual presidente de este Consejo es Cirus Andreu, por entonces subdirector general de Mercados y Banca Privada y la persona encargada de comparecer en noviembre de 2015 ante la comisión de Agricultura del Parlament de Catalunya. Completan la lista José Antonio Pérez Roger, director general y consejero, la subdirectora general, Maria Isabel Fernández Todoli, y los consejeros Joan Llonch Andreu, José Luis Oller Ariño y Juan Bernardo Bastos-Mendes Rezende.

En un mundo donde alrededor de 815 millones de personas sufren inseguridad alimentaria y aproximadamente 2.000 millones no disponen de alimentos suficientemente nutritivos, siguen floreciendo este tipo productos financieros que especulan con el precio de alimentos básicos como el trigo, el maíz, la soja, el azúcar, las naranjas… Y así hasta 19 commodities distintos. La acumulación de stocks en estos alimentos conlleva una reducción de la cantidad disponible en el mercado y su consecuente aumento de precio, lo que favorece la rentabilidad de estas inversiones. También provoca que millones de personas tengan mayores dificultades para poder comer a diario.

Según el folleto explicativo del banco, “el Fondo tiene previsto mantener una exposición mayoritaria a los mercados de materias primas”. Su política de inversión no limita ámbito de actuación alguno, negociando su actividad “en los estados miembros de la OCDE, así como en países emergentes sin restricción geográfica ni límite establecido”. Si nada lo impide, así seguirá siendo.

Armas sí, porno no

Pero la política de banca ética y responsable diseñada en la RSC del Banco Sabadell sí se activa en ciertas ocasiones, como a la hora de impedir vender porno feminista, tal y como le pasó a una tienda erótica de Zaragoza cuando trató de utilizar el TPV virtual de esta entidad. En cambio, se viene mostrando más permisiva con la financiación de la industria militar: un total de 96.685.973 de euros de Banco Sabadell han servido para apoyar al sector armamentístico entre los años 2011 y 2017. Conforme a los datos publicados por el Centre Delàs, en este tiempo ha concedido créditos a compañías como Maxam, empresa de explosivos de la que el 45% de su capital ha sido comprado recientemente por el fondo estadounidense Rhône Capital y que vende explosivos a países como Arabia Saudí.

La reciente Junta de Accionistas del Banco Sabadell contó con dos intervenciones sobre este particular, por parte de representantes de la campaña Banca Armada impulsada por el Centre Delàs. A sus demandas para que el banco dejara de tener relación con empresas del ámbito armamentístico, el presidente Josep Oliu contestó que “no se va a dejar de financiar al sector de la defensa, desgraciadamente, los países y las democracias tienen que defenderse”.

El presidente también anunció que el Consejo ha aprobado una política encaminada a establecer restricciones en este sector, que “expresa la prohibición de financiar cualquier actividad relacionada con armas controvertidas”. Esta medida confronta con el préstamo de más de 29 millones de euros a Orbital ATK, empresa dedicada a la fabricación de bombas de racimo -prohibidas por 100 países desde 2008, y por España desde 2015- y a la producción de las devastadoras armas nucleares, según el informe Don’t Bank on the Bomb, realizado por la organización PAX.

El riesgo con la Salud

El pasado mes de mayo el departamento de prensa del Banco Sabadell se las ingenió para colocar las palabras “riesgo” y “salud” en la misma frase. De forma aséptica y descriptiva, la entidad financiera anunciaba la creación de un fondo de capital riesgo de nombre Sabadell Asabys Health Innovation Fund, dirigido a buscar rentabilidad en el sector de la Sanidad.

El objetivo declarado de este fondo es invertir en proyectos innovadores de biotecnología médica en España, Israel y Reino Unido, con el fin de consolidarse en un sector emergente “que ofrece un rendimiento potencial con un alto impacto social a la vez que financiero”, en palabras de Raúl Rodríguez, director de BS Capital, la unidad de negocio de capital riesgo del Banco Sabadell.

Esta decisión supone un cambio de estrategia por parte del Sabadell dentro del sector sanitario. Su inversión en Ribera Salud, una concesionaria de gestión hospitalaria heredada de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, no ha dado los resultados esperados, especialmente desde la llegada de Ximo Puig a la presidencia de la Generalitat Valenciana. El banco tiene ya ultimada su venta a la multinacional estadounidense Centene, que ya dispone del otro 50% después de su compra a Bankia.

El Banco Sabadell, fundado en 1881 por empresarios y comerciantes que tenían la necesidad de financiar la industria y negocios locales, representa un claro ejemplo de cómo en las últimas décadas, la clásica actividad bancaria viene siendo relegada por otro tipo de inversiones alejadas de la actividad productiva, pero que ofrecen un mayor rendimiento a corto plazo.

Cada día aparecen nuevos instrumentos financieros, que representan la nueva forma de proceder de la banca actual, que ha ha ampliado su tradicional presencia en el mercado de valores mobiliarios con nuevas incursiones en el mercado de capitales, materias primas, sanidad privada o sector inmobiliario.