El presidente de Enagás, Antonio Llardén, con el ex ministro de Industria, José Manuel Soria. Foto: Enagás.El presidente de Enagás, Antonio Llardén, con el ex ministro de Industria, José Manuel Soria. Foto: Enagás.

DOSSIER: Enagás, la empresa mimada del Estado

Enagás es una desconocida para la mayoría de la ciudadanía a pesar de que cumple un rol vital para el sistema energético español (consulte la ficha técnica de la empresa al final de este artículo).

Se trata de una de las empresas estatales privatizadas en los años 1990 (lea la historia de la privatización de Enagás) que ahora figura entre las mayores compañías privadas de España y forma parte del selectivo bursátil Ibex 35. Antes y después de ser vendida, el Estado ha asegurado su rentabilidad y continuidad incluso en los momentos más difíciles, aunque hoy en día el 95% del beneficio que Enagás reparte cada año va a parar a los bolsillos de los accionistas particulares, la mayoría inversores extranjeros.


El Estado español es el mayor accionista de Enagás, con el 5% del capital que está en manos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Es un porcentaje pequeño a primera vista pero que asegura al gobierno el control sobre Enagás gracias a unos estatutos particulares que impiden que ningún accionista pueda tener más del 5% del capital y limitan los derechos políticos al 3%. El control que ejerce el gobierno también explica por qué se trata de la empresa con el mayor número de puertas giratorias (más información aquí), en cuyo consejo se sientan varias exministras y altos cargos, principalmente del Partido Popular, aunque también del PSOE (lea el artículo Control estatal, beneficio privado).

Monopolio de redes

Enagás es una empresa de infraestructura de gas con más de 1.300 personas en plantilla (leaUna empresa con más personal subcontratado que propio). A diferencia de Gas Natural Fenosa o Endesa, por ejemplo, no produce combustible ni actúa como vendedor al cliente final, sino que se limita a poner a disposición de otras empresas sus redes, almacenes y plantas regasificadoras a cambio de una tarifa.

Enagás posee y gestiona la red troncal de transporte de gas de España (casi 12.000 kilómetros de gasoductos), además de tres almacenes subterráneos de gas, cuatro plantas de regasificación propias, otras cuatro en proceso de construcción o cogestionadas con otras compañías) y participa en la empresa que controla el gasoducto Magreb-Europa (desde Argelia hasta España y Portugal).

La ley reconoce Enagás desde 2000 como operador técnico del sistema, por lo que en teoría la empresa está obligada a “garantizar la continuidad y seguridad del suministro de gas natural” además de “la correcta coordinación entre los puntos de acceso, los almacenamientos, el transporte y la distribución”, labores por las que el Ministerio de Industria fija cada año su retribución (las actividades reguladas representaron el 96,5% de los ingresos de Enagás en 2016).

Un antiguo asesor de José Montilla, el exministro de Industria con el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, explica a La Marea, bajo anonimato, que esa retribución, teóricamente fijada por una fórmula matemática (ver Anexo XI), en realidad se establece por criterios políticos.

Cuando hay turbulencias en el sector energético, es habitual que el Ejecutivo intervenga a favor de Enagás. Por ejemplo, cuando en 2014 el gobierno preparaba nuevos recortes en el marco de la reforma del sistema gasista, Enagás no sufrió con el hachazo sino que pasó a convertirse en uno de los valores bursátiles preferidos de analistas e inversores. Se esperaban recortes de 200 millones en el transporte de gas, principal negocio de Enagás, pero finalmente se quedaron en 120 millones.

Un ejemplo más reciente es el de la subida del precio de la luz en enero de 2017 debido, en parte, a la falta de gas natural para alimentar las plantas de ciclo combinado. Como en situaciones anteriores, Enagás no respetó su mandato legal al no advertir de la escasez en el suministro, y contó con la complicidad indirecta del Gobierno y la vista gorda de los entes reguladores (en esa ocasión tuvo que intervenir la Unión Europea para forzar al gobierno a dar más independencia a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para, por ejemplo, determinar los peajes del sistema gasista). Enagás niega cualquier fallo por su parte y explica que en enero “España tuvo que exportar energía eléctrica a Francia, ante los problemas técnicos en sus centrales nucleares”.

Según el presidente de Enagás, Antonio Llardén, la gestión de la empresa no influyó en la subida del precio de la luz de enero. “El sistema funciona” y el gas permitió “resolver la punta de demanda [debido a la ola de frío] en España y ayudar a Francia”, dijo Llardén tras la crisis del precio de la luz de enero.

Sin embargo, el ministro de Energía, Álvaro Nadal, aseguró que “lo que está encareciendo la luz es el gas“, y anunció una investigación de la que después no trascendieron más detalles. Justo antes de que se disparara el precio de la luz, el 29 de diciembre, y apenas un mes después de asumir el cargo, Nadal firmó el ingreso de un total de 103,4 millones de euros a Enagás por los “costes provisionales de operación y mantenimiento” de este año.

Al mismo tiempo que el Ejecutivo cumple un rol activo a favor de los negocios de Enagás, incluso cuando van en detrimento de los compromisos de España en la lucha contra el cambio climático (lea Los ‘ecologistas’ de Enagás) , el Ejecutivo hace la vista gorda cuando no respeta normas como la Ley de Igualdad. Por ejemplo, la gasista se comprometió en 2009 a que al menos el 30% de su consejo y dirección estuviera integrada por mujeres, pero ahora afirma que no alcanzará ese objetivo antes de 2020 (lea este artículo sobre igualdad de género en Enagás).

En los últimos años Enagás comenzó su proceso de expansión internacional y ya está presente en ocho países. En América Latina posee negocios en México, Chile y Perú, donde acaba de sufrir un serio varapalo. La empresa forma parte del consorcio con la constructora brasileña Odebrecht, que habría pagado sobornos para obtener la licitación de un importante gasoducto; ahora el proyecto está en suspenso y la Justicia peruana investiga ese esquema de sobornos (lea el artículo “El escándalo Odebrecht impacta en Enagás y sus socios en Perú).

La presencia de Enagás en Europa abarca a Suecia (es copropietaria de la operadora del sistema gasista sueco) y a los países por los que transcurrirá el gasoducto transadriático, un macroproyecto que pretende llevar gas desde Azerbaiyán hasta Italia pasando por Grecia y Albania. Enagás forma parte del consorcio que construye ese gasoducto y cuya sede social está en Suiza.

En los últimos años Bruselas ha expedientado a España en varias ocasiones por mantener los monopolios en las interconexiones con Francia y otros países de Enagás y su homóloga en el mercado eléctrico, Red Eléctrica de España (REE). En septiembre de 2016, la Unión Europea dio un ultimátum al Gobierno para poner fin a ese monopolio y permitir que otras empresas también gestionen las interconexiones de gas y electricidad -gasoductos y líneas de alta tensión- con otros países.

A mediados de julio Enagás presentó sus resultados del primer semestre de 2017: la compañía registró un beneficio neto de 269,1 millones de euros, un 25,6% más que en el mismo periodo de 2016, a pesar del lastre económico que supone la anulación de su proyecto en Perú. Antonio Llardén aprovechó la presentación de resultados para subrayar que la última reforma del gobierno “está funcionando en la buena dirección”. A pesar de la crisis económica y del derrumbe del precio del gas desde el verano de 2014, entre 2008 y 2016 el beneficio de Enagás solo redujo su beneficio en una ocasión (-4,1% en 2015).

FICHA TÉCNICA*

Nombre Enagás
Actividad Gestor Técnico del Sistema Gasista español; transporte de gas, desarrollo y mantenimiento de infraestructuras gasistas.
Presidente Antonio Llardén Carratalá
Consejero delegado Marcelino Oreja Arburúa
Sede social Madrid
Ingresos 1.218 millones de euros (no desglosa porcentaje obtenido en España)
Ingresos por actividades reguladas (%) 91,7%
Beneficio neto 417 millones de euros
Margen de beneficio neto 34,2%
Plantilla 1.337 personas *Fuente: Informe anual de Enagás

 


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josé bautista

josé bautistaRedactor de economía e internacional, centrado en el proyecto YoIbextigo.

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