Florentino Pérez; ACSFlorentino Pérez en una imagen de archivo. JUAN MEDINA/REUTERS

ACS, el imperio en el que nunca se pone el sol (y 3)

Un trabajo de José Bautista para Grupo Caso Castor y La Marea

Con el tiempo, Florentino Pérez ha perfeccionado el sistema. Ahora sus fichajes estrella y la fama del Real Madrid también son rentables fuera del club. Un caso ilustrativo se produjo en diciembre de 2018, cuando el Bernabéu acogió la final que enfrentó a los equipos argentinos Boca Juniors y River Plate por la Copa Libertadores, el principal campeonato de América Latina. Un mes antes, Florentino Pérez había ofrecido el estadio del Real Madrid a la Confederación Sudamericana de Fútbol y a Mauricio Macri, presidente de Argentina, con quien guarda una estrecha relación, después de que el partido inicialmente previsto en Buenos Aires fuera suspendido por altercados violentos. 

Justo en esas fechas, el Ejecutivo argentino aprobó un decreto para aumentar la rentabilidad de los peajes de accesos a la capital del país, un negocio en el que Abertis tiene una destacada presencia, con concesiones a 30 años vista. Una casualidad similar se produjo en 2015. Poco después de aparecer con el presidente Juan Manuel Santos y anunciar el fichaje de James Rodríguez, Florentino Pérez firmó con el Gobierno colombiano varios megacontratos para la construcción de autopistas y túneles.

Sucedió lo mismo en México en 2014: dos días antes de aparecer junto al presidente Enrique Peña Nieto y anunciar el fichaje de Javier Chicharito Hernández, varias filiales de ACS firmaron contratos milmillonarios con la estatal petrolera Pemex, incluidos varios acuerdos bajo investigación por posible pago de sobornos. Un reportaje de la revista mexicana Proceso, publicado en junio de este año, cifra en más de 6.000 millones de euros los contratos públicos a favor de Florentino Pérez en México desde 2003 y cita el caso de Cobra, una de las filiales más controvertidas de ACS. Según Proceso, Florentino Pérez consolida sus grandes negocios en ese país «aprovechando la fama internacional» del club merengue «para ganarse las simpatías de las comunidades donde realiza sus negocios».

Algunos de los escándalos más sonoros de Cobra y otras empresas de Grupo ACS tienen lugar en Centroamérica, especialmente en territorios indígenas de Guatemala. La investigadora de OMAL (Observatorio de Multinacionales en América Latina) Elena de Luis, coautora de varios informes que detallan los daños causados por Cobra, encargada de las obras del Complejo Hidroeléctrico Renace II, explica a La Marea que Cobra está implicada en la violación de derechos de más de 30.000 indígenas quekchíes. En la zona afectada, en las montañas del río Cahabón, se han producido desapariciones de líderes comunitarios que siguen sin esclarecerse.

Durante una entrevista en el canal TV3, Lolita Chávez, líder indígena guatemalteca, calificó a Florentino Pérez de «perverso» y le acusó de “saquear los bienes” de Guatemala y “privatizar los ríos que abastecen de agua». “Este proyecto se instala en un marco de corrupción que existe en nuestro país”, explica Isabel Solis, directora de la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala, que presta asistencia legal a las víctimas de la hidroeléctrica de ACS, como el activista indígena Bernardo Caal, condenado a más de siete años de cárcel por oponer resistencia al proyecto, o la periodista Rolanda García, de Telesur. Precisamente este proyecto hidroeléctrico fue aprobado por el gobierno de Otto Pérez Molina, en prisión desde 2015 por diversos delitos de corrupción. Un año antes de ser detenido, Florentino Pérez y el presidente guatemalteco posaban sonrientes con una camiseta del Real Madrid.

Entre las más de 1.200 empresas que conforman el Grupo ACS hay más de un centenar de filiales registradas en paraísos fiscales. Quedan fuera de la lista las sociedades controladas de forma indirecta, a través de complejos esquema accionariales, holdings, fondos de inversión, apoderados y otras personas de confianza. El conglomerado de empresas de ACS posee “obras vivas” en más de 70 países. Precisamente ACS es la empresa que más sanciones recibe por amañar contratos y conformar cárteles para lastrar la competencia en concursos públicos. Entre 2013 y 2018, el organismo supervisor del mercado español le impuso multas por valor de 82,9 millones de euros, el equivalente a lo que la constructora factura en menos de 24 horas.

Contactos en las altas esferas de la Justicia

La red de contactos del empresario también llega a las altas esferas de la Justicia. Se trata de una de las redes menos exploradas del constructor, a pesar del número de jueces y magistrados que le acompañan en el palco del Bernabéu. Destaca el caso de José Manuel Sieira Míguez, que cuenta con asiento preferencial. Sieira Míguez no es cualquier juez: hasta mediados de 2015, presidió la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, capaz de tumbar decretos del Gobierno y encargada de dirimir los recursos interpuestos contra las decisiones del Consejo de Ministros, el Consejo General del Poder Judicial, el Congreso de los Diputados, el Senado e incluso el Tribunal Constitucional.

Entre los exministros de Justicia asiduos al palco están Mariano Fernández Bermejo y Rafael Catalá. En 2015, la UDEF descubrió que ACS pagó más de un millón de euros en facturas falsas y regalos al PP de Murcia a cambio contratos amañados en torno a la desaladora de Escombreras (Cartagena). ACS y sus filiales ingresaron más 600 millones con ese negocio. Una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, impulsada por el gobierno del PP y aprobada en 2015 por orden del ministro Catalá, podría tumbar el caso, que sigue en los juzgados.

En la otra cara de la moneda también abundan los ejemplos: el fiscal Pedro Horrach, conocido por el Caso Noós (también conocido como el Caso Urdangarín), asegura que en su carrera solo recibió presiones cuando llamó a declarar a Florentino Pérez en calidad de testigo por las irregularidades en la construcción del hospital de Mallorca. «Tuvo el morro de quejarse por declarar presencialmente y no por teléfono, siendo ‘amigo’ –me dijo– del fiscal general del Estado», explicó Horrach en una entrevista con La Vanguardia. La Justicia española jamás ha imputado de forma directa a Florentino Pérez en un caso de corrupción. 

El nombre del empresario tampoco figura entre los imputados del último proceso judicial contra una de sus compañías: a principios de enero, la Justicia decidió llevar a juicio a Dragados por posibles delitos de prevaricación y fraude en el contrato para ampliar el puerto de El Musel (Asturias), por el que antaño Pérez paseaba acompañado de periodistas, y que tuvo sobrecostes de 251 millones de euros. El juicio llega diez años después de concluir las obras y durante la instrucción fueron relevados cinco jueces. Paradójicamente, uno de los fiscales de este caso avanza con lentitud porque también están a su cargo varios casos contra el excomisario corrupto José Manuel Villarejo, que espió y trató de destruir la reputación de Florentino Pérez por encargo de Iberdrola.

La mayoría de imágenes de Florentino Pérez en el extranjero van de la mano del Real Madrid. Obtienen menos atención sus viajes internacionales siguiendo a los monarcas españoles o su relación con la Fundación Princesa de Asturias y el Teatro Real, de las que el constructor es patrono. No obstante, Felipe VI marca más distancia con él que su padre, el rey Juan Carlos. En ocasiones, la actual Casa Real incluso delega en el monarca emérito las invitaciones que Florentino Pérez envía al rey Felipe, como la de la última final de la Champions en Kiev. El último escándalo del empresario relacionado con la Casa Real saltó a los periódicos españoles en enero de este año: la inspección de trabajo determinó que la empresa Integra (perteneciente a Clece) comete infracciones “graves” con sus auxiliares con discapacidad desplegados en el Palacio Real para atender a los visitantes, como no respetar sus descansos (con jornadas laborales de 11 horas diarias de media), no pagar sus horas extra o no tener contrato.

La prensa convencional también se hace eco de los logros del constructor en la arena internacional, como la toma de control de Hochtief, el gigante alemán de infraestructuras y obras, o la entrada de la Fundación Abertis en el Grupo de la ONU para la Seguridad Vial. Los datos más recientes de ACS revelan que España solo representa el 14% de su facturación total. Destaca el volumen de negocio de sus empresas en 34 de los 50 países con mayores índices de percepción de la corrupción, según la clasificación de Transparencia Internacional, en los que ACS cuenta con diversas operaciones.

Los casos más drásticos tienen lugar en América Latina y África, donde el constructor suele firmar proyectos de colaboración o concesión público-privada, un modelo que diluye la responsabilidad de la empresa en caso de que surjan problemas. Por ejemplo, recientemente ACS firmó un acuerdo con el gobierno de República Democrática del Congo, una de las naciones más aquejadas por la corrupción y la miseria. El contrato, por valor de 12.200 millones de euros –equivalentes al 40% del PIB de ese país–, fue suscrito sin que hubiera estudios de impacto ambiental y social sobre el proyecto hidroeléctrico que Florentino Pérez desarrollará en el país de los diamantes de sangre.

Florentino Pérez ha esquivado conflictos en esa región gracias a la estructura de algunas de sus empresas, complejas redes de compañías superpuestas en las que la gestión de los proyectos está separada de los aspectos legales y económicos. De ese modo, es más difícil exigir responsabilidades penales y económicas a ACS y sus filiales cuando surgen problemas, como sucedió con las obras del nuevo aeropuerto internacional de Ciudad de México: Avanzia, filial de ACS a cargo de ese proyecto, fue inhabilitada para concursar en nuevos proyectos públicos en la capital mexicana tras descubrirse que cometió irregularidades para ganar esa licitación. La prohibición no afecta a ninguna de las otras empresas del imperio Florentino Pérez, que ya se ha puesto manos a la obra para allanar el terreno en ese país.

En diciembre de 2018, el presidente Pedro Sánchez se desplazó a la investidura de su homólogo mexicano, Manuel López Obrador, acompañado de varios empresarios, entre ellos Eugenio Llorente, presidente de Cobra. Este hombre de confianza de Florentino Pérez asistía como embajador del constructor para empezar con buen pie la relación con el nuevo mandatario tras los sucesivos escándalos de corrupción de las empresas de ACS en México. De poco importó que Llorente sea uno de los directivos imputados en España por el supuesto desfalco de más de 600 millones de euros en la desalinizadora de Escombreras (Murcia).

En América Latina, las empresas del constructor también son dadas al fenómeno de las puertas giratorias, contando entre sus hombres fuertes con todo tipo de altos cargos públicos, incluso exministros, como Francisco Gil Díaz, ex secretario mexicano de Hacienda del gobierno de Vicente Fox y presidente de Avanzia, la empresa que integra los negocios de ACS en México.

En sintonía con los medios

Florentino Pérez “no está ni nunca estará en el accionariado de un medio de comunicación”, señala una persona de su máxima confianza. Sin embargo, conoce los resortes del negocio periodístico –más allá del suculento pastel de los derechos televisivos del conjunto blanco–, y comprende que la información es poder. Florentino Pérez mantiene una relación íntima con los grandes dinosaurios del periodismo español, pero también con algunas jóvenes promesas del panorama nacional.

En su libro El Director, David Jiménez, exdirector de El Mundo, describe a Florentino Pérez como uno de ‘Los Intocables’ y señala que «detrás de supuestas formas amables, mantenía atemorizada a la prensa«. Parece ser que el constructor ejerce su influencia para apagar fuegos y propulsar negocios al mismo tiempo, y para ello se vale de su cercanía con los mandamases de los grandes grupos de comunicación españoles.

Santiago Segurola asegura que, durante su paso por El País, recibía llamadas del propio Florentino Pérez cuando no le gustaba un pie de foto, lo que da cuenta de hasta qué punto el constructor se preocupa por lo que se publica sobre él. En el despido de Segurola del diario Marca pesó su postura crítica hacia el empresario, además de otros factores. En el de otros periodistas, como Óscar Campillo, exdirector de ese diario deportivo y sucesor de Eduardo Inda, también.

Precisamente Inda, siendo ya director de Ok Diario, fue quien contrató al periodista Javier Iglesias después de que este reconociera en el juicio de la trama Púnica que había recibido dinero del Real Madrid a cambio de generar desinformación, a través de un medio falso, para limitar las noticias negativas sobre el club merengue. «Nunca en mi vida he sido vulnerable con nada y con nadie», respondía el constructor al juez Eloy Velasco, ante sus preguntas sobre el supuesto pago de 300.000 euros a una empresa de redes sociales investigada en el marco de Púnica por servir supuestamente como tapadera para la financiación irregular del PP. Actualmente, Inda es colaborador habitual de La Sexta, cuyo director de informativos y área editorial es Antonio García Ferreras, ex director de comunicación del Real Madrid. «Yo no me llevo bien con Florentino Pérez, yo me llevo muy bien», señaló recientemente Ferreras en una entrevista en la COPE.

El periodista José María García, presentador de Supergarcía (Onda Cero), también sufrió el desafecto del constructor. Su trayectoria empezó a torcerse cuando dijo en directo que Florentino Pérez es de los que “traiciona al más pintado”. García perdió una querella interpuesta por el empresario y, además, vio frustrado su fichaje por parte de Telefónica.

En marzo de 2018, ACS organizó una rueda de prensa para informar de que la recién comprada Abertis se integraría en la matriz de Hochtief. Florentino Pérez cortó las preguntas de los periodistas a los pocos minutos. Mientras salía de la sala, Júlia Manresa, del diario catalán ARA, le preguntó si Abertis mantendría su marca. Sin pudor, el constructor le acarició la cara y le dijo: «Todo seguirá igual».

El gesto puede parecer anecdótico, pero ejemplifica la confianza que tiene el empresario de su poder en los principales medios. Manresa publicó un tuit que tuvo más de 6.000 réplicas: «Hoy Florentino Pérez me ha acariciado la cara para responderme a una pregunta en rueda de prensa como si fuera otra de sus múltiples propiedades». Ninguno de los periodistas presentes comentó el incidente en público, aunque Manresa asegura que recibió varias llamadas de compañeros del gremio que le dijeron «eres muy valiente, porque si este hombre quisiera, no trabajarías más en ningún medio de España».

«¡Conoce a tus multimillonarios!» es un retrato de Europa a través de sus más ricos: cómo construyeron su riqueza y cómo la utilizan. Una historia sobre el aumento de la desigualdad y una democracia debilitada. Una publicación de la red ENCO (Red Europea de Observatorios de Transnacionales) que auna colectivos de sociedad civil y organizaciones de medios. Lee los otros artículos dedicados Florentino Pérez:

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José Bautista

José BautistaPeriodista de pueblo que habla idiomas. Especializado en economía, asuntos internacionales e investigación. Licenciado en Periodismo por las universidades de Málaga, Incheon (Corea del Sur) y Santo Tomás (Chile). Máster en Economía por la Universidad de la Sorbona y la Escuela Superior de Comercio de París. Colabora e investiga para Fundación porCausa (migraciones), The New York Times y OCCRP, entre otros.

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