¿Cuántos impuestos paga Endesa?

En 2016, de cada 100 euros que ingresó Endesa por ventas de electricidad y otros servicios, ocho terminaron en las arcas públicas. Quizás no parezca mucho, pero esta cifra coloca a la eléctrica por encima de la media de las empresas del Ibex 35 en cuanto a pago de impuestos, según un estudio de la consultora PwC elaborado a petición de Endesa y publicado este año.

La principal carga tributaria para las grandes empresas suelen ser los impuestos sobre sus beneficios. Sin embargo, las energéticas también deben afrontar tributos que gravan el impacto ambiental que tienen sus actividades, lo que aumenta considerablemente su contribución al fisco, en comparación con los bancos o las constructoras.

Endesa pagó en 2016 un total de 1.578 millones de euros en impuestos, según información oficial de la compañía. Más de la mitad de esa cifra, 874 millones, correspondió a tributos ambientales. Solo por su actividad nuclear, Endesa, accionista de las centrales de Ascó, Vandellós, Almaraz y Garoña, desembolsó 304 millones de euros. En concepto de impuesto al valor de la generación eléctrica pagó 308 millones de euros y por el uso de ríos y otros bienes públicos, otros 229 millones de euros. En contraste, por los impuestos de Sociedades y Actividades Económicas, que suelen ser la principal carga para las compañías, Endesa desembolsó 298 millones euros.

Esta particularidad de las energéticas hace que el aporte fiscal de Endesa sea mayor al de otras empresas del Ibex 35, pero eso no significa que pague mucho en relación a otras grandes de su sector. El estudio de PwC encargado por la compañía comparó la contribución tributaria de las 50 principales energéticas del mundo y concluyó que la eléctrica española, ahora en manos de la estatal italiana Enel,  paga menos impuestos que la media de las empresas del sector y está entre las 12 que menos tributan.

¿Dónde paga impuestos Endesa?

En la actualidad, casi solo en España. Según información de la compañía, el Estado ingresó el 90% de los 1.578 millones de euros tributados por Endesa en 2016.

Desde que la eléctrica fue absorbida por la estatal italiana Enel y esta pasó a controlar directamente los negocios en América Latina, Endesa solo opera en España, Portugal y Marruecos, donde participa en una central de ciclo combinado. Adicionalmente, vende energía en el mercado mayorista en Francia, Alemania y Holanda, aunque estos negocios tienen escaso peso en los resultados anuales de la empresa.

Endesa, que fue una de las grandes beneficiarias de las privatizaciones en Argentina, Chile, Brasil y Colombia durante la década de 1990, ya solo es una empresa grande en España. Y es, básicamente, una empresa italiana. El accionista que controla el 70% de las acciones de la compañía es Enel, la tercera mayor energética del mundo por capitalización en bolsa.

Esta empresa, a su vez, está bajo control del Ministerio de Economía de Italia (que posee alrededor del 24% de las acciones) y por diversos fondos de inversión ligados a la estadounidense Blackrock, que acaparan otro 6%.

Que Endesa sea una empresa extranjera tiene varias implicaciones para la Hacienda española. Como Enel controla el 70% de Endesa, también le corresponde la misma proporción de los dividendos que se repartan (Endesa reparte todo su beneficio entre sus accionistas). De esta forma, todos los años Endesa manda a Italia cientos de millones de euros de dividendos que no han de tributar en España.

El impuesto sobre dividendos no lo paga la empresa, sino sus accionistas, aunque es la compañía quien retiene el tributo. En España, Hacienda le aplica un gravamen del 19% al reparto de dividendos (salvo que el accionista tenga más del 5% de las acciones de la compañía). De esta forma, a un residente en el Estado que tenga acciones en Endesa, se le retiene el 19% de lo que ingrese por sus participaciones en la compañía.

Sin embargo, si el accionista no es español sino de un país de la Unión Europea, esta norma no se aplica. La legislación comunitaria permite que las filiales de las empresas repatrien sus beneficios al país de sus matrices sin que el Estado en el que operan pueda aplicarles a una retención. Este es el caso de Enel. Al ser una empresa italiana, España no puede poner retenciones a los dividendos antes de enviarlos a Italia.

Si los accionistas de Endesa fuesen españoles, Hacienda podría quedarse ese 19%, lo que aumentaría la contribución de la eléctrica al fisco. Sin embargo, los inversores de Endesa contribuyen poco a la Hacienda española. En 2016, un ejercicio en el que la empresa ganó más de 1.400 millones de euros, Endesa solo retuvo 18 millones de euros a accionistas con sede en España, según información oficial de la empresa.

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Asier Andrés

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