IndraIndra «es un socio clave en el programa SESAR de creación del Cielo Único Europeo, que trabaja para reducir las emisiones por vuelo un 10%». PIXABAY / Licencia CCO

Los negocios climáticos de Indra y la buena deriva medioambiental

44,80 puntos obtiene Indra en el apartado de “Medioambiente” del último informe sobre ‘La responsabilidad social corporativa de las memorias anuales de las empresas del IBEX 35’, elaborado por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa con los datos de los informes anuales de 2017 de las propias empresas. Pero, ¿44,80 puntos es mucho o es poco? Es cinco puntos superior a la media del IBEX 35 que, según este informe, se sitúa en 39,34. Indra ocupa la 12ª posición de este ranking, el cual corona Iberdrola y cierra, en la última posición, la compañía de soluciones tecnológicas Amadeus IT Group.

Dentro de este estudio, el sector que consigue mejor posición es el de Petróleo y Energía –donde se encuentran compañías como Endesa, Enagás, Naturgy, Iberdrola, REC y Repsol–, que alcanza una valoración media de casi 55 puntos. El sector en el que se encuentran Indra y Amadeus –además de Telefónica y Cellnex–, Tecnología y Comunicaciones, se coloca a la cola con una valoración media de 32,19 puntos sobre 100. Tal y como se explica en el propio informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, “dentro de medioambiente se han analizado un total de 163 indicadores distribuidos en seis dimensiones y diez subdimensiones. Las dimensiones son política y gestión medioambiental, cambio climático, energía, agua, materiales y biodiversidad”.

El propio documento asegura que solo 5 de las 30 empresas que manifiestan tener sistema de gestión ambiental, entre las que se encuentra Indra, indican la implantación de EMAS III, la tercera actualización del sistema comunitario de gestión y auditoría medioambiental. También se destacan otras buenas prácticas de la compañía: “el hecho de que cuente en su sede corporativa con el Centro de Control de consumos de energía, desde donde se monitoriza y gestiona en tiempo real el consumo de electricidad y gas natural en España. Además, cuenta con una Política Energética en donde plantea los principios fundamentales de la empresa para reducir el consumo y aumentar la eficiencia energética”.

Según los datos proporcionados por la propia compañía, al cierre de 2018, casi un 60% de sus trabajadores se encontraba en los 42 centros certificados bajo la norma ISO 14001. De estos, 27 se encuentran en España y el resto en países como Italia (1), Australia (1), Portugal (2), Colombia (6), Brasil (1), Perú (3) y México (1). En materia de crisis climática, Indra asegura que “materializa a través de sus soluciones y servicios y de sus políticas corporativas” la reducción de impactos en materia de cambio climático reconociendo los acuerdos alcanzados en la cumbre del Clima de París en 2015. Pero, además de en las amenazas, la tecnológica también gira el cuello hacia las oportunidades: “Entender los riesgos y oportunidades en este ámbito otorga a Indra una ventaja competitiva en un contexto que demanda soluciones para este reto”.

Si atendemos a la huella de carbono de Indra, es decir, a sus emisiones de CO2, podemos ver que la compañía ha reducido la emisión de toneladas de dióxido de carbono entre 2017 y 2018 en los puntos 1 y 2, equivalente a las emisiones directas de CO2 y a las emisiones indirectas de CO2 por electricidad consumida.

Sin embargo, se ha producido un aumento importante –de más de 6.000 toneladas de CO2 equivalente– en las emisiones indirectas de CO2 derivadas del transporte de la compañía mediante vehículos de terceros, donde se incluyen las emisiones de los viajes de negocio de las personas empleadas en avión, coche y tren. Esto provoca que el saldo entre los puntos 1 y 2 sea negativo, es decir, ha reducido algo más de 1.500 toneladas de CO2 equivalente, pero si añadimos el tercer epígrafe la cosa cambia y se produce un aumento de más de 4.500 t. A pesar de esto, y siempre según los datos de la propia empresa, “desde 2013 hasta 2018, Indra consiguió una reducción del 70% de las emisiones de CO2 por empleado” y “en el año 2018 la compra de electricidad verde supuso un 56% de la energía que consume la compañía”.

De cara al futuro, la compañía asegura que pretende “alcanzar al objetivo de reducción total del 75% con horizonte 2013-2030 en línea con los objetos de reducción de emisiones de la Agenda Internacional”.

El propio desempeño profesional de Indra provoca la necesidad de trabajar con “minerales de conflicto” como la propia compañía les denomina: “Parte de la actividad de Indra implica el desarrollo de equipos o componentes electrónicos que pueden contener elementos como el tungsteno, tantalio, estaño u oro”. La multinacional “es consciente de que buena parte de las reservas mundiales de estos minerales se concentra en países como República Democrática del Congo, Ruanda, Uganda o Burundi, donde la guerrilla ejerce el control sobre muchas minas y explota a la población local en la extracción de minerales para así obtener fondos con los que poder equiparse de armamento”.

A pesar de esto y de manifestar que está comprometida “con la defensa de los derechos humanos en toda su cadena de valor”, Indra reconoce que “no tiene capacidad de disponer de trazabilidad exacta del origen de los minerales” aunque en la actualidad trabaja para extender este compromiso a sus proveedores directos, algo que todavía no se habría conseguido.

Según el informe Demand the Supply. Ranking Consumer Electronics and Jewelry Retail Companies on Their Efforts to Develop Conflict-Free Minerals Supply Chains from Congo, realizado por Enough, las compañías que obtienen minerales de zonas de conflicto como la República Democrática del Congo deberían realizar informes y auditorías sobre la utilización de dichos minerales y sus zonas de procedencia, desarrollar un comercio de minerales libres de conflictos o apoyar y mejorar los medios de vida de las comunidades mineras artesanales en el este del Congo. Apple es la compañía electrónica a nivel mundial que mejor está llevando a cabo estas recomendaciones, obteniendo 114 puntos de 120 posibles. Indra no aparece en este estudio aunque en sus memorias e informes no hace mención a la implementación de ninguna de estas medidas.

Obtener beneficios de la lucha contra el cambio climático

Tal y como señala un contenido patrocinado de Indra en El País, la compañía “es un socio clave en el programa SESAR de creación del Cielo Único Europeo, que trabaja para reducir las emisiones por vuelo un 10% optimizando las rutas de tráfico aéreo”. Según la propia Indra, solo la segunda parte del programa, denominado SESAR 2020, le ha supuesto unos ingresos de 30 millones de euros gracias a su participación en 25 de los 27 proyectos que conforman esta segunda fase, liderando dos de ellos.

SESAR Joint Undertaking (SESAR JU) se fundó en 2007 por la Unión Europea y Eurocontrol, la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea, lo que convierte a SESAR en un ente público. La primera fase concluyó en 2016 y contó con un presupuesto de 1.900 millones de euros. Para Indra, el sector de Transporte y Tráfico supuso el 20% de sus ingresos en 2018. 

Pero los beneficios que Indra consigue extraer de la lucha contra la crisis climática no se centran únicamente en el tráfico aéreo. Además de la tecnología de Minsait, Indra cuenta con avanzadas soluciones en este ámbito, por ejemplo, para una detección temprana de los incendios forestales, lo que reduce en un 40% el número de incendios y un 30% el área media quemada. Faedo, por ejemplo, es “un sistema de detección automática, localización y monitorización de incendios forestales mediante imagen térmica”.

También cuenta con sistemas para prevenir y minimizar los daños provocados por avenidas y sequías, la gestión de recursos hídricos e hidráulicos y el estudio medioambiental de ecosistemas complejos, como el Delta del Ebro. Ya trabaja para incorporar los drones a funciones de vigilancia y protección medioambiental en tareas como la detección de vertidos o la extinción de incendios. “La protección de los recursos naturales también es un factor capital en la lucha contra el cambio climático”, explican en el artículo pagado en El País.

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Dani Dominguez

Dani DominguezCoordinador de #yoIBEXtigo. Graduado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Comunicación Política. Con la lupa puesta sobre las grandes empresas. Músico y extremeño.

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