arcelormittalLogotipo de ArcelorMittal en su sede de Ostrava. Foto: REUTERS/David W Cerny

ArcelorMittal y su lobby en Europa

En marzo de 2018, Lakshmi Mittal se reunió con Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (CE). La cita estaba fijada desde hacía meses, pero tuvo lugar tan solo unos días después de que Estados Unidos anunciara la imposición de aranceles a las importaciones de acero. El tema de la reunión entre el dueño de ArcelorMittal y el máximo responsable del principal órgano de decisión europeo era la política industrial y comercial de la Unión Europea (UE). Esta es una de las cuestiones que más preocupan a la multinacional, que se queja de que las importaciones de acero desde China y Turquía, junto a los obstáculos a la venta a EEUU, están mutilando sus beneficios.

Cuatro meses después de aquel encuentro, Europa anunciaba la imposición provisional de aranceles a la importación de determinados productos siderúrgicos y, en febrero de 2019, la CE confirmaba que mantendría estas tasas de un 25% a los productos de acero importados a partir de un límite máximo.

ArcelorMittal está inscrita desde junio de 2009 como grupo de presión en el Registro de Transparencia de la CE. Como responsable jurídico en el registro figura Geert Van Poelvoorde, que es el actual vicepresidente ejecutivo de ArcelorMittal Europa. El encargado de las relaciones con la Unión Europea es Robert Jan Jeekel. Desde diciembre de 2014 hasta diciembre de 2018, los representantes de ArcelorMittal han mantenido hasta 55 reuniones con cargos de la Comisión Europea. La última de ellas en 2018, el 22 de noviembre, fue con Jan Ceyssens, que es miembro del gabinete del vicepresidente de la CE, Valdis Dombrovskis. Los temas del encuentro versaron en torno a los impuestos y los estándares de calidad.

En octubre, la multinacional se reunió con Daniel Calleja Crespo, director general de Medio Ambiente de la CE. Y dos semanas antes, con un miembro del gabinete de Jean-Claude Juncker para hablar sobre política energética. En junio, el comisario europeo de Energía y Acción por el Cambio Climático, Miguel Arias Cañete, se vio con miembros de ArcelorMittal. Ya habían hablado en diciembre de 2016 para discutir sobre la reforma del ETS, el sistema de comercio de emisiones, que fue aprobado finalmente en febrero de 2017 por el Consejo de Medio Ambiente.

ArcelorMittal tiene empleadas a tres personas cuyo único trabajo es hacer presión en Bruselas a favor de sus intereses. A estas se suman cinco personas más que dedican entre el 25% y el 75% de su jornada a ejercer de lobistas. En total, gasta entre 1,5 y 1,75 millones de euros anuales para hacer lobby en la Unión Europea, según cifras del Registro de Transparencia europeo.

Desde enero de 2017, ArcelorMittal paga entre 50.000 y 99.000 euros a Image Sept Bruxelles, que se define como una consultoría de comunicación, estrategia y asuntos públicos, para que haga lobby por la empresa, según consta en el Registro de Transparencia de la Unión Europea. Esta firma está presidida por Anne Méaux, francesa de 64 años que en su pasado se dedicó a la política —con el Partido Republicano— hasta que a finales de los años 80 creó su empresa de comunicación —junto a la periodista y expolítica Marie-Hélène Descamps, que fue diputada europea hasta 2009. Image 7 representa y asesora a las principales fortunas francesas. Méaux también habría trabajado para el exdictador tunecino Ben Ali desde los años 90, según publicaba Le Canard Enchainéen 2011.

Méaux es, según la revista francesa de actualidad empresarial JDN,la persona que intermedió en la opa de Mittal sobre Arcelor, facilitando que el empresario indio “sedujera” a muchos de los representantes de las zonas industriales francesas afectadas. En 2006, año de la opa, de los 100.000 empleados que contaba Arcelor, 30.000 estaban en Francia.

ArcelorMittal es miembro, a nivel europeo, de hasta cinco organizaciones, además de las federaciones nacionales de industria y acero de cada país miembro en los que opera.Entre estas instituciones figura Businesseurope—la patronal de patronales a nivel europeo—, que participa en medio centenar de grupos de expertos de la CE y que desde diciembre de 2014 hasta enero de 2019 ha mantenido cerca de 200 reuniones con altos cargos de las instituciones europeas. La multinacional también forma parte de la Asociación Europea del Acero (Eurofer, por sus siglas en inglés) o la The American European Community Association, que entre sus temas de interés están la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) o el Brexit.

A nivel estatal han sido varios los escándalos relacionados con ArcelorMittal por haber influido sobre decisiones políticas de manera ilegítima. Los dos más conocidos tuvieron lugar en 2002, años antes de la opa sobre Arcelor. Mittalgate es el nombre con el que bautizó la prensa británica el supuesto trato de favor hecho por Tony Blair a la multinacional. El entonces primer ministro británico envió una carta a su homólogo rumano para animarle a que diera su visto bueno a la compra por parte de Mittal de la acería rumana Galati, después de que el empresario indio donara dos millones de libras al Partido Laborista.

Ese mismo año, en Polonia, Mittal contrató a una consultora para intervenir en la privatización del grupo siderúrgico PHS, el mayor del país, y del que la empresa se quedó con el 70%. La consultora fue después acusada de haber sobornado a varios funcionarios en otros temas. En 2007, el Tribunal de Cuentas polaco revisó la venta y determinó que el precio pagado por Mittal estaba subestimado en 513 millones de euros.

Lobby en Estados Unidos

La empresa de Lakshmi Mittal también ha destinado mucho dinero en influir en la política estadounidense. En concreto, según datos del Senado de Estados Unidos que recoge el proyecto opensecrets.org, la multinacional destinó en 2018 un total de 1,47 millones de dólares (1,28 millones de euros) en presionar al Gobierno federal, una cifra que multiplica los 160.000 dólares (139.450 euros) que Mittal gastó en 2006, cuando aún no se había materializado la opa a Arcelor.

Para las labores de lobby en Estados Unidos, al menos desde 2006, Mittal —y después ArcelorMittal— cuenta con los servicios del despacho de abogados Kelley, Drye and Warren, al que paga anualmente un promedio de 280.000 dólares (243.894 euros). Este despacho, que en 2018 tuvo una facturación de más de cinco millones de dólares solo de lobby a nivel federal en EEUU, tiene en su currículum el haber liderado la defensa de Hércules —una de las empresas que fabricaba el agente naranja utilizado durante la guerra de Vietnam que provocó cáncer a miles de personas— o a Union Carbide, responsable de la fuga de gas de Bhopal, en India, considerado el mayor desastre laboral, con cerca de 3.800 muertos, según datos del gobierno indio.

Además del presupuesto destinado a hacer lobby, la filial de ArcelorMittal en Estados Unidos destinó más de 75.000 dólares (según datos del 5 de abril de 2019) en donaciones a repartir entre el Partido Republicano (56,4%) y el Partido Demócrata (43,6%), según datos de la Comisión Electoral Federal recogidos por opensecrets.org entre 2017 y 2018. En las elecciones de 2016 metió algo más de dinero: 104.541 dólares, de los que también se llevaron algo más los republicanos.

*Los cambios de divisa de dólares a euros citados son a fecha de las operaciones a las que hacen referencia

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Ter García

Ter GarcíaRedactora y miembro del colectivo editor de El Salto. Entre 2012 y 2016 formó también parte del colectivo editor de Diagonal.

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