contaminación en arcelormittalAltors Hornos de ArcelorMittal en Asturias. Foto: ArcelorMittal

Contaminar en una de las regiones más castigadas por la polución

Varias nubes naranjas adornaban, el 14 de diciembre de 2018, los alrededores de la acería de Carreño, una de las que conforman la planta de ArcelorMittal en Avilés. El extraño color del cielo estaba causado por las partículas de óxidos de hierro. Desde la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies afirman que no es la primera vez que pasa.

Los episodios de alta contaminación son frecuentes en el Principado, el principal bastión de ArcelorMittal en España. Las instalaciones de la siderúrgica en Avilés y Gijón, próximas a los puertos de ambas localidades, suman más de 12 kilómetros cuadrados. Aquí están incluidos tres embalses que aportan agua para la refrigeración de las factorías: el de San Andrés, en Gijón, y La Granda y Trasona, en Avilés. Los tres están catalogados como zonas de especial protección ambiental por su variedad de aves. La de Asturias es la única planta siderúrgica integral de España, en la que se produce y transforma acero a partir de mineral de hierro. “ArcelorMittal es la mayor contaminadora de Asturias con muchísima diferencia, tanto en el agua, como en el aire, como en el suelo”, afirma Fructuoso Martínez, de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies.

En 2015, último año del que el Observatorio de la Sostenibilidad ha publicado datos, España emitió 337 millones de toneladas de CO2, un 3,3% más que en 2014. De estos, 6,4 millones correspondieron a las diferentes instalaciones de ArcelorMittal, la quinta empresa que más gases de efecto invernadero emite en suelo español. Si hablamos de Asturias, sube hasta la segunda posición, según un informe publicado en 2015. Y tampoco le sale caro: el precio por tonelada de CO2 en enero de 2019 estaba a 23,24 euros, pero en los últimos años ha llegado a costar tan solo 3,50 euros (mayo de 2013) o 5,83 euros (su precio medio en 2017).

El CO2 no es la única partícula que sale de las fábricas de Arcelor. Entre las sustancias más peligrosas que emite están el benceno —cancerígeno—, cadmio —que afecta a los pulmones y se acumula en los riñones—, cianuro, plomo, partículas en suspensión (PM10) —que provocan desde alergias hasta cáncer de pulmón— y óxidos de nitrógeno (NOx) —causa enfermedades respiratorias y cardiovasculares—.

Según el informe de 2018 del Observatorio de la Salud en Asturias, para el 14% de su población la contaminación industrial era una de sus preocupaciones debido a su incidencia en la calidad de vida. No es una preocupación gratuita ya que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades respiratorias se mantienen como la tercera causa de muerte en España, con más de 51.615  fallecimientos en 2017 —el último año con datos disponibles—. Asturias es la tercera región con mayor tasa de mortalidad por este motivo, con 153,3 fallecidos por cada 100.000 habitantes, solo por detrás de Castilla y León y Extremadura. Si se pone la lupa sobre los municipios, Avilés fue la localidad, al menos hasta 2014 —último año con datos disponibles— con mayor índice de defunción por cáncer de pulmón. Entre los nueve municipios que le siguen en el ranking, cinco son asturianos.

“Asturias se sitúa en primer lugar en la declaración de enfermedades relacionadas con exposición laboral a agentes cancerígenos”, afirma el informe del Observatorio de la Salud en Asturias. El documento señala que, aunque la presencia de los principales contaminantes —entre los que destacan las partículas en suspensión, los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre y el ozono— ha disminuido en los últimos años, en las zonas industriales no ha bajado tanto. Y los días en los que se registran picos de contaminación, también crecen los ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

En noviembre de 2018, un informe realizado por el Ayuntamiento de Gijón elevaba hasta 21 los episodios de contaminación causados por ArcelorMittal en este municipio. Solo en abril de ese año se registraron ocho de estos episodios. Las autoridades municipales identifican las plantas de sínter —de sinterización de mineral de hierro, coque y un fundente para fabricar acero— que ArcelorMittal tiene en la parroquia de Veriña, en la parte oeste de Gijón, como origen de esta polución. Las baterías de cok que la multinacional tiene en Avilés son otra de las instalaciones que se identifican como más contaminantes, con picos de hasta 86,3 microgramos de benceno por metro cúbico en julio de 2018, un récord respecto a los años anteriores y una cifra por encima de los límites fijados en la Autorización Ambiental Integral concedida a este tipo de baterías.

“Es una empresa integral: incluye el proceso de fabricación, con las baterías de cok, los altos hornos, la laminación y la transformación. Todo es contaminante”, apunta Martínez sobre ArcelorMittal. Este ecologista señala la antigüedad de las instalaciones como uno de los motivos que explican los niveles de contaminación tan altos: “Se ha gastado muy poco dinero en mejoras ambientales, y eso genera muchísimos problemas”. Es un problema que, según señala, viene de lejos. De cuando estas plantas pertenecían a Ensidesa en los años 60. Pero a partir de ahí los arreglos en las instalaciones han sido, según Martínez, “chapucillas, y las justas”.

Entre los problemas más concretos destacan la falta de sistemas de depuración en la planta ubicada en el concejo de Carreño —que forma parte de la factoría de Avilés—, donde a veces se ven nubes naranjas de óxidos de hierro. Desde ArcelorMittal afirman que “ninguno de los incidentes” que se producen en esta acería “tiene afección al medio ambiente”, tal y como demuestran los datos registrados en la estación de control de calidad del aire que posee la empresa. “Cada vez que se produce una emisión difusa [no localizadas, ocasionadas por fugas] de este tipo, se realiza un análisis de causa raíz y se toman las medidas oportunas”, sostienen desde la multinacional. Y añaden: “Existe, además, un plan de acción para la reducción de emisiones difusas en la instalación orientado a la optimización de la carga en el convertidor y la aspiración de los humos generados en el proceso de conversión”.

Sobre los sínter, desde ArcelorMittal inciden en que el plan de mejora ambiental anunciado en diciembre de 2017 ya está en marcha, y se están ejecutando las primeras inversiones contempladas. En concreto, 12 millones de euros para mejoras en la instalación que permitan una rebaja de emisiones de polvo de uno de los sínter, unas obras que prevén que estén finalizadas a finales de este año. El cierre de las baterías de cok, que serán sustituidas por unas nuevas, es otra de las medidas incluidas en este plan.

La última revisión ambiental realizada por el Principado de Asturias a las instalaciones de ArcelorMittal incluye algunas de estas mejoras ya citadas. Publicada el 16 de enero, la resolución de la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente obliga a la empresa a controlar los combustibles empleados, la mejora de los sistemas de medición de contaminantes emitidos o el uso de tecnologías más eficaces para disminuir las emisiones. Desde ArcelorMittal insisten en que la mayor parte de las medidas ya están recogidas en el plan de mejora ambiental de la empresa, y “el resto están en fase de análisis para poder acometer su implantación”.

Para CCOO, se han dado pasos importantes, entre los que destacan la creación de una comisión de medio ambiente y una figura sindical, el delegado de medio ambiente, que pueda estar dedicado prácticamente en exclusiva a los temas medioambientales de la empresa a nivel estatal. “La industria es la industria, contamina, y nada puede impedir que deje de contaminar, pero hay que hacerlo en unos niveles que sean compatibles con los entornos donde se encuentra”, sostiene José Manuel Castro, secretario general de CCOO en ArcelorMittal. Castro subraya la importancia del respeto al medio ambiente, tanto dentro como fuera de Europa: “Lo que no vale es que nosotros seamos los más limpios y los más incisivos en este sentido, y después permitamos que entren productos de fuera que no cumplen ningún tipo de reglamentación. Habrá que hablar de aranceles ambientales”.

Porque Arcelor, una de las mayores contaminadoras de Europa, es también la mayor generadora de empleo en esta comunidad, como destacan desde la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, y eso dificulta que las denuncias por contaminación sean escuchadas. “Llueve sobre mojado, es una relación muy conflictiva que lleva así muchísimos años”, lamenta Martínez. Su conclusión es clara: “Si no se ponen dineros, la cosa está muy jodida”.

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Ter García

Ter GarcíaRedactora y miembro del colectivo editor de El Salto. Entre 2012 y 2016 formó también parte del colectivo editor de Diagonal.

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