trabajadores de ArcelorMittalTrabajadoras de ArcelorMittal lanza neumáticos al fuego durante una huelga en 2011 fuera de la sede regional de la empresa en Flemalle, cerca de Lieja (Bélgica). Foto: REUTERS/Thierry Roge

Comprar, exprimir, vender: ArcelorMittal se expande a partir de las privatizaciones que siguieron a la caída del muro de Berlín

El imperio de ArcelorMittal alcanza a más de medio centenar países en cinco continentes, con 538 plantas de producción, minas y oficinas comerciales, según la página web de la compañía —que no está actualizada ya que todavía contempla instalaciones cerradas, como la de Zumárraga, en Gipuzkoa—. En Europa cuenta con 65 plantas de producción —de las que 17 están ubicadas en Francia— y en América posee 77 plantas y 11 minas, la mayoría de ellas situadas en Estados Unidos, México, Canadá y Brasil.

No es una fortuna que haya creado Lakshmi Mittal de la nada. Mittal es heredero de una saga familiar dedicada al negocio de la siderurgia que empezó con su padre, Mohan Lai Mittal, quien en los años 60 fundó la hoy llamada JSW Ispat Steel, que se mantiene entre los principales productores en India. Lakshmi no ha abandonado su país natal y en la actualidad, según aparece en su web, mantiene dos plantas productivas y ocho oficinas comerciales. Además, está en negociaciones con el Gobierno regional de Odisha para la creación conjunta de una mega planta para la producción de acero, un acuerdo que fue precedido de protestas por parte de la ciudadanía por los desalojos que la nueva central podría ocasionar.

Ispat fue la empresa en la que comenzó a trabajar Lakshmi, hasta que en 1995 decidió separar sus negocios de los de su familia, desarrollando por su cuenta la que en principio había sido la rama internacional de Ispat. Con él se llevó Ispat Indo —que fundó en 1976—, después llamada Ispat International y, unos años más tarde, Mittal Steel.

Trinidad y Tobago, 1989

En los años siguientes, aprovechó la ola de privatizaciones que caracterizó la década que siguió a la caída del muro de Berlín. La siguiente fue la planta de Point Lisas, en Trinidad y Tobago. Primero la alquiló en 1989 y después, en diciembre de 1994, la compró. La privatización de la fábrica, fundada como empresa pública en 1980, fue una de las condiciones que impuso al país el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial por la financiación prestada pocos años antes.

Fue un chantaje que estuvo sujeto a polémica y que provocó la dimisión de un alto cargo del FMI al considerar que esta entidad había exagerado los problemas de la economía del país, para impedir que sus autoridades pudieran pedir financiación privada. La privatización fue un chollo: 70 millones de dólares —frente a los 460 millones que le costó al país ponerla en marcha— y, además, un préstamo en condiciones ventajosas de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), brazo privado del Banco Mundial. 

Informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalan cómo, desde que Ispat entró en la fábrica, aumentaron los accidentes graves entre su plantilla. En febrero de 2016, ArcelorMittal ejecutó en el país un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) para 494 de sus trabajadores. Un mes después, anunció el cierre definitivo de la planta: despidió a más de 600 personas y otras 2.000 que trabajaban indirectamente para la fábrica acabaron en la calle.

Kazajistán, 1995

En 1995, la aún llamada Ispat International llegó a Kazajistán, donde posee la mayor parte de sus minas. Para ello aprovechó la privatización de la principal planta siderúrgica del país. Pagó 250 millones de dólares por la compra, que venía acompañada de exenciones fiscales. La instalación, localizada en Termitau, una población de 170.000 habitantes situada en la región de Karaganda, cubría 5.000 hectáreas y tenía una capacidad de producción de 5,5 millones de toneladas anuales de acero. Por aquel entonces, contaba también con ocho minas —ahora ArcelorMittal tiene 13 en Kazajistán—. El negocio estaba enfocado a la exportación a Rusia, Irán y China. En 2001, el complejo siderúrgico daba trabajo a 29.000 trabajadores. En 2005, a 55.000 personas.

Como en el caso de Trinidad y Tobago, la compra estuvo acompañada de préstamos ventajosos por parte de la IFC —en la primera década—, y también del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD), a partir de 2015. En total recibió 952,7 millones en préstamos.

Además del aumento de la producción, otros de los objetivos de esos créditos —sobre el papel— eran la adecuación de las instalaciones a los estándares de respeto a medio ambiente, salud y seguridad. Sin embargo, son varios, y muy graves, los accidentes laborales que ha habido en las instalaciones de ArcelorMittal en Kazajistán: 41 personas murieron por la explosión en la mina de Lenina en septiembre de 2006, un siniestro provocado por las prácticas negligentes en seguridad de la multinacional. Este episodio fue seguido de la primera huelga en la empresa para reclamar un aumento del salario —en base al tiempo pasado en la mina y no por el peso del carbón extraído—, por lo que se consiguió el aumento a 800 euros al mes. Dos años después, otro accidente, esta vez en la mina de Abaiskaya, acabó con la vida de 30 personas.

Las plantas de ArcelorMittal en Kazajistán cuentan también con 2.000 trabajadores subcontratados con un salario de entre 100 y 115 euros al mes, según denuncia Industriall Global Union. En 2016 estuvieron varios meses sin cobrar debido a las deudas que ArcelorMittal había contraído desde hacía tres años con las empresas subcontratadas. En diciembre de 2017, los trabajadores de Termitau fueron de nuevo a la huelga para reclamar un aumento salarial. Hasta 654 mineros de ocho minas de carbón hicieron una protesta bajo tierra que duró varios días, hasta que los tribunales ordenaron el fin del paro. En febrero de 2018, los huelguistas recibieron una citación judicial, acusados por ArcelorMittal de desestabilizar a la empresa.

Estados Unidos, 1996

Un año después de su llegada a Kazajistán, Mittal comenzó su expansión por otro de los países donde acumula más plantas: Estados Unidos. A día de hoy, según su web, ArcelorMittal tiene repartidos por EEUU un total de 14 oficinas comerciales, 23 plantas productivas, tres minas y un centro de investigación. El primer centro, comprado en 1998 por Ispat International, fue el Inland Steel Company, que incluía la Indiana Harbor Works —con un siglo de historia y líder en productos automovilísticos, a 30 kilómetros de Chicago— y donde despidió a un quinto de la plantilla, o la mina Minorca, en Virginia.

Siguieron las compras y en 2004 le tocó el turno al International Steel Group, que hasta entonces pertenecía a Wilbur Ross. La compra ascendió a 4.500 millones de dólares (3.576,5 millones de euros). Ross, que pasó a formar parte del consejo de administración de ArcelorMittal, fue nombrado en noviembre de 2016 secretario de Estado de Comercio por el presidente de EEUU Donald Trump

Las actividades de ArcelorMittal en Estados Unidos también están envueltas de problemas por no respetar el medio ambiente, con protestas en 2006 en la acería de Cleveland (Ohio), que ya antes de que pasara a formar parte del grupo era el principal polo de contaminación de la zona.

Rumanía, 2001

A Rumanía, ArcelorMittal llegó en 2001. La compra de la planta de Galati —también la mayor del país— estuvo envuelta en polémicas por el supuesto apoyo que recibió Mittal por parte del entonces primer ministro británico Tony Blair. El caso, apodado por los medios como Mittelgate, relacionaba una carta enviada por Blair a su homólogo rumano para presionarle a que vendiera la acería con unas donaciones recibidas por el Partido Laborista entregadas por Mittal a través de su grupo LNM por 125.000 libras (198.066 euros). En 2005, el magnate del acero anunció que el importe de las donaciones entregadas al partido ascendía a dos millones de libras esterlinas (3,16 millones de euros). En ese tiempo, el número de trabajadores en la factoría había caído de 25.000 a 18.000, y hasta 25 habían fallecido en las instalaciones. En 2018 tan solo quedaban 5.600.

La fábrica de Galati, hasta entonces de capital público, pasó a manos de Mittal después de que el Estado rumano invirtiera 5.000 millones de euros en sanearla. La compra fue aderezada con una exención de impuestos a las importaciones y por beneficios por cinco años, hasta 2005. Mittal se comprometió a invertir 350 millones de dólares en la modernización de la planta. Para ello, el EBRD le prestó 175 millones de euros en una época en el que la planta tenía grandes pérdidas. Galati es una de las áreas más contaminadas de Rumanía. La fábrica es el origen de esta contaminación, aunque algunas de las instalaciones se han reformado y los niveles de polución han mejorado algo, según señalan grupos ecologistas como Earth Friends.

En 2007, esta fábrica vivió su primera huelga general,para reclamar una subida de salarios. Las protestas de los trabajadores de Galati llegaron hasta Bruselas y Luxemburgo, donde tuvieron lugar manifestaciones en la sede de la empresa y de la Comisión Europea. En noviembre de 2018, ArcelorMittal vendió la planta de Galati a Liberty House.

Sudáfrica, 2001

Entre 2001 y 2004, la otra gran adquisición de Mittal fue la Iron and Steel Corporation (ISCOR), la mayor planta siderúrgica de Sudáfrica —el 90% de la producción del país—. “Más que pagar por la compañía, le pagaron para que se la quedara”, explica el informede BankWatch. En 2001, se le dieron a Mittal 1.300 millones de rands (182,7 millones de euros) como resultado de un contrato de gestión. En 2004, el empresario recibió unos dividendos de 3.000 millones de rands (355,3 millones de euros) por unas participaciones que había comprado de ISCOR por valor de 2.000 millones de rands (281,1 millones de euros). 

La contaminación producida por ISCOR, cuyo coste también estaba incluido en el trato con el gobierno sudafricano, hacía años que era un problema. Las instalaciones, construidas durante la Segunda Guerra Mundial, derramaban líquidos contaminantes al canal usado por la población para el riego.

República Checa, 2002

La contaminación generada por ArcelorMittal también es un problema en la República Checa. La multinacional recibió una denuncia colectiva a finales de 2007 por su actitud irresponsable. ArcelorMittal Ostrava, el mayor productor de acero en el país, se creó a partir de Nova Hut, una compañía estatal creada en 1951. Ya entonces existían los problemas de contaminación, pero aumentaron a raíz de su privatización en 2002, cuando se duplicó su capacidad de producción. En los últimos años se han conseguido disminuir los niveles de contaminación.

La compra, por 905 millones de dólares (1.014,5 millones de euros) iba acompañada de una rebaja del 25% en los impuestos medioambientales. Entre 2004 y 2006, ArcelorMittal había despedido a 3.930 trabajadores de la planta. En noviembre de 2018, ArcelorMittal anunció la venta de la planta de Ostrava a Liberty House.

Bosnia Herzegovina, 2004

En 2004, la siderúrgica llegó a Bosnia Herzegovina, donde compró la planta de Zenica, cuya actividad había quedado interrumpida durante varios años por la guerra. Primero compró el 51% de las acciones que tenía el gobierno bosnio por 61,3 millones de eurosa los que se sumaba el compromiso de invertir 283,7 millones de euros en la planta en la siguiente década. Un año después, compró el 41% de las acciones que tenía la Agencia de Inversión Kuwaití, por 72,2 millones de euros.

Además de una planta de producción, ArcelorMittal posee el 51% de las participaciones de las minas de Ljubija, que fueron uno de los escenarios de crímenes de guerra en Bosnia. Fueron usadas como campos de concentración y, según el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, 48 fueron asesinadas en Ljubija y al menos 120 fueron asesinadas en Omarska, también de ArcelorMittal. La organización Association of a Camp Survivors ha reclamado a ArcelorMittal que permita que se hagan las exhumaciones antes de que empiecen los trabajos de extracción de hierro. Esta demanda ha sido ignorada a pesar de que, desde Amnistía Internacional, han advertido que estos trabajos en la mina pueden destruir pruebas de crímenes.

Ucrania, 2005

ArcelorMittal llegó a Ucrania en 2005. La filial alemana de Mittal Steel —ya con este nombre— compró el 93,02% de las participaciones de la planta ubicada en Kryvyi Rih por 4.800 millones de dólares (3.537,48 millones de euros). Las instalaciones, cuya historia se remonta a 1934, están ubicadas en una ciudad de 740.600 habitantes. La compra estaba condicionada a realizar una serie de inversiones, para las que tuvo el apoyo, en forma de préstamos ventajosos, del EBRD. Ya en 2006 llegó el primer préstamo de 174,56 millones de euros, para la implementación de un Plan de Acción Ambiental. Entre 2017 y 2018, el EBRD le otorgó préstamos que sumaron otros 525 millones de euros.

De los 56.000 trabajadores con los que contaba la planta antes de la privatización, en 2012 quedaban 38.267, según denuncia el sindicato Industriall Global Union.Ese año se anunció una nueva ola de despidos que afectó a 446 personas. En mayo de 2018, los trabajadores se pusieron en huelga para denunciar la inseguridad de las instalaciones —con trenes que no se renovaban desde la década de los 60, con frenos que no funcionaban y hasta 83 violaciones de las normas de seguridad— y reclamar un aumento de sueldo de 400 a 1.000 euros.

Y llega la opa a Arcelor

Poco después de la compra de la planta ucraniana, Mittal se lanzó contra su competidor europeo, Arcelor. La oferta pública de adquisición (opa) lanzada sobre la compañía creada en 2001 con la fusión de Aceralia, Arbed y Usinor se culminó en 2007, y convirtió a la ahora llamada ArcelorMittal en la mayor siderúrgica a nivel mundial, incorporando a sus activos las plantas que la antigua Arcelor tenía en España, Francia y Bélgica, entre otros países.

Una de las instalaciones anexionadas al gran grupo fue la de Florange, en el noroeste de Francia, cerrada en 2013 con 600 despidos, a pesar del acuerdo alcanzado un año antes entre la compañía y el gobierno de François Hollande para evitar su cierre y mantener los empleos. “Mittal es un tiburón con los dientes hasta aquí, un pachá arrogante que cree que los trabajadores somos súbditos y te hace un favor por pagarte un sueldo. Pero, sobre todo, es un peligro para la industria del acero europea”, señalaba entonces Eduardo Martin, representante de la Federación Metalúrgica de Force Ouvrière, en una entrevista en El País.“No es un industrial, es un financiero. Se compró Arcelor en 2006 sin poner un duro propio y desde entonces no invierte casi nada y ha repartido 19.000 millones de dividendos. Sus deudas las pagamos los obreros”, añadía.

La expansión de ArcelorMittal en Europa sigue en 2018 con la adquisición del Grupo Ilva, formalizada en noviembre de 2018, a través del consorcio Investco Italy. La compra, por 1.800 millones de euros y en la que se asegura el mantenimiento de los 14.000 puestos de trabajo existentes, va unida a una serie de desinversiones. Desde ArcelorMittal ya han anunciado la venta de las líneas acabadoras de Dudelange (Luxemburgo) y Lieja (Bruselas)al grupo Liberty House, al que unos meses antes ya había vendido la planta de Galati (Rumanía) y Ostrava (República Checa), además de las de Skopje (Macedonia) y Piombino (Italia).

*Los cambios de divisa de dólares a euros citados son a fecha de las operaciones a las que hacen referencia

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Ter García

Ter GarcíaRedactora y miembro del colectivo editor de El Salto. Entre 2012 y 2016 formó también parte del colectivo editor de Diagonal.

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