Isidro Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa y la Fundación La Caixa, entre otras. FOTO: CAIXABANK.Isidro Fainé, presidente de Gas Natural Fenosa y la Fundación La Caixa, entre otras. FOTO: CAIXABANK.

Isidro Fainé: el poder de la discreción

Isidro Fainé Casas, presidente de Gas Natural Fenosa, es uno de los empresarios más interesantes y discretos del Ibex 35. A diferencia de muchos de sus pares al frente de las mayores corporaciones con sede en España, el presidente de la Fundación La Caixa y de Gas Natural Fenosa no procede de una familia rica y poderosa, sino que es hijo de agricultores. Tampoco tuvo relación con el régimen franquista, aunque se hizo fuerte a la sombra del Opus Dei.

Fainé no contaba con el efecto propulsor de los apellidos compuestos de alta cuna, aunque esa es una frustración que trata de solventar colocando la preposición “de” entre Fainé y Garriga, los apellidos de sus ocho hijos. El patrón catalán empezó en su Manresa natal con 13 años arreglando bicicletas por 52 pesetas a la semana. Luego alternó un puesto en una fábrica de bobinas para motores con la carrera de Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona. Más tarde tomó el ascensor social del Opus al ingresar en el Banco Atlántico. Fainé tiene rango de supernumerario, es decir, está exento de celibato pero tiene que colaborar económicamente con “la obra”.

Corría el año 1988. Isidro Fainé había empezado a trabajar en el Banco Atlántico, ligado al Opus Dei, mientras ultimaba su tesis doctoral, titulada “Redes estratégicas colectivas”. En aquel documento de 380 páginas, el joven banquero plasmó rasgos de su personalidad empresarial, como confirma hoy gente que le conoce personalmente.

La tesis de Fainé no pierde tiempo en dedicatorias o agradecimientos. Desde la primera a la última página está repleta de datos y teoría, y es ahí donde deja la impronta más temprana de lo que con el tiempo se convirtió en su filosofía empresarial: “Paralelamente a una aceptación entusiasta de las leyes de la competencia”, escribía, hace falta “una relación cooperativa cuidadosamente alineada entre empresas” y una “planificación estratégica colectiva que se basa en la teoría de red”, una premisa que en el futuro marcaría su relación con otros grandes empresarios españoles.

Fainé también tuvo olfato para prever la inminente liberalización del sistema financiero español y el rol clave que desempeñaría la informática poco tiempo después. En su tesis defiende un “modelo de negocio depredador y de relaciones laborales bajo presión” para “estimular el espíritu comercial latente de los empleados”, tal y como recogió el periodista Marc Andreu en su perfil de Fainé para la revista Tintalibre.

Nadie se libra del paso del tiempo, aunque Fainé luce 75 años en un buen estado fisico -es aficionado al golf y al Barça- y conserva su capacidad para esquivar escándalos, como en el caso de las preferentes -La Caixa emitió este tipo de productos financieros por valor de 4.897 millones de euros, pero la multa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se quedó en siete millones– o controversias más lejanas, como la de los seguros de primas únicas, unos seguros de vida con una tributación ventajosa que llegaron a enfrentar a Hacienda con el Ministerio de Economía y las mayores entidades aseguradoras y financieras, incluida La Caixa.

Las joyas del imperio

Emilio Botín (Banco Santander) e Isidoro Álvarez (El Corte Inglés) fallecieron en 2014. César Alierta dejó la presidencia de Telefónica en 2016 y pasó a segundo plano. Fainé es uno de los últimos supervivientes de una generación de empresarios de la Transición que sacó partido de la ola privatizadora iniciada por Felipe González, íntimo del banquero catalán.

Fue en 1999 cuando Fainé dio el gran salto al lograr la dirección general de La Caixa, donde trabajaba desde 1981. Se convirtió en el primer directivo de la caja sin ascendencia aristocrática o de la alta burguesía catalana. Estuvo a punto de rechazar el puesto porque el salario era menor que el que tenía, pero aceptó finalmente tras saber que había una prima del 5% por hijo, y tiene ocho. “Don Isidro” entró sustituyendo a José Vilarasau Salat, un nombre clave del franquismo y del poder económico que antes había dirigido Campsa (hoy Repsol) y Telefónica, y que era primo de Carlos Ferrer Salat, fundador de la patronal CEOE. Ocho años después, en 2007, Fainé fue nombrado presidente de la entidad financiera.

Actualmente Isidro Fainé Casas es uno de los hombres más fuertes del Ibex 35 y está entre los que más cargos compagina. Además de la presidencia de la Fundación La Caixa y de su holding industrial CriteriaCaixa, preside Gas Natural Fenosa; es vicepresidente y consejero de Telefónica; consejero de Repsol, The Bank of East Asia, el banco portugués BPI y la francesa Suez Environment. También preside la Agrupación Europea de Cajas de Ahorros, la Confederación Española de Directivos Ejecutivos, el Capítulo Español del Club de Roma y el Círculo Financiero, entre otros.

La clave del poder de Fainé es la presidencia de la Fundación La Caixa que le permite controlar CaixaBank (la Fundación es accionista de control), e influir en el Grupo PRISA y en Telefónica (donde los catalanes tienen el 3,8% y 5,2% de las acciones respectivamente). Su cargo le da un control directo sobre Gas Natural Fenosa, e indirecto sobre Repsol (La Caixa tiene el 10,2% de las participaciones), Abertis (La Caixa es accionista principal con el 22,2% de la empresa de autopistas), la empresa de agua Agbar (25%) y participaciones en la inmobiliaria Servihabitat. La influencia de la Fundación va más allá de sus 500 millones de euros de presupuesto anual, pues en su órgano de gobierno se sientan fortunas tan ilustres como el magnate mexicano Carlos Slim. Las empresas del holding CaixaBank cuentan con al menos 24 antiguos altos cargos del Estado, cuatro más que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

En 2016, Fainé finalmente tuvo que abandonar la presidencia de CaixaBank, donde se concentra ahora la actividad bancaria. Como consecuencia del rescate internacional para el sector financiero, España tuvo que aceptar un memorándum de la Unión Europea que ponía fin a las cajas de ahorros para, entre otras cosas, limitar la presencia de políticos en las entidades financieras. Aquel acuerdo se materializó en la Ley de Cajas y Fundaciones (2013), que prohíbe que el presidente de una fundación bancaria -como la Fundación La Caixa- presida al mismo tiempo el banco que controla -como CaixaBank-.

La intención de Fainé era presidir al mismo tiempo todos los “reinos” del imperio La Caixa, pero la nueva ley ponía trabas a sus aspiraciones. Fue entonces cuando pidió cita a Rajoy, que le recibió en persona y se dejó convencer por el empresario catalán para conceder una prórroga, según contaba el diario digital VozPópuli. Acto seguido el PP introdujo una enmienda a su propia ley para prolongar hasta el verano de 2016 la posibilidad de compaginar estos puestos, tiempo suficiente para que el banquero lo dejara todo bien atado.

No obstante, al Gobierno no le sentó bien que meses después Fainé hiciera guiños a Ciudadanos. Por ejemplo, La Caixa alquiló al partido naranja la que hoy es su sede en Madrid, en la céntrica calle de Alcalá, por el módico precio de 2.900 euros al mes, a cuatro euros el metro cuadrado.

Del Opus y del PSOE

Recientemente, el expresidente José María Aznar defendió que se prolongue la edad de jubilación hasta los 70 años. Fainé va más allá y opina que “en España hemos confiado demasiado en el Estado como ente que nos debe proporcionar las pensiones”. En tiempos de Aznar, La Caixa era “casi una herramienta más del PP junto al BBVA”, explica el periodista José García Abad, pero con los años Fainé tejió una relación más estrecha con el PSOE, sobre todo a partir de 2007, cuando Fainé accedió a la presidencia de la entidad financiera. Fue entonces cuando se condonó la deuda de 6,57 y 2,7 millones de euros que PSC y ERC le debían, respectivamente. Aquel gesto fue la base del gobierno tripartito (2003-2006), que no hacía nada “sin antes hablar con Fainé”, afirma el economista Antoni Serra Ramoneda. Fainé desayunaba cada lunes con el consejero de Economía de la Generalitat. Cuando en 2010 Artur Mas (CiU) llegó a la Generalitat, nombró como asesor a Salvador Alemany después de que este rechazara ser conceller de Economía, los desayunos se hicieron innecesarios. Alemany, empresario y viejo amigo de Fainé, preside la empresa de autopistas Abertis (Ibex 35) gracias al manresano, que controla el 22% de esa empresa de gestión de autopistas a través de Criteria.

El empresario más poderoso de Cataluña es monárquico, conservador y firma como Isidro en vez de Isidre, nombre con el que se le menciona en las comunicaciones de la entidad. Entre los temas que más le preocupan a Fainé está la debilidad de los socialistas y el soberanismo catalán, una inquietud con peso económico pues CaixaBank tiene la mayor parte de sus clientes y red de cajeros fuera de Cataluña. Esa es una de las razones que llevó a La Caixa a patrocinar al Real Madrid.

Fainé es una de las manos más poderosas y discretas del grupo de poderosos que mecía la idea de una gran coalición tras las elecciones de junio de 2016 para facilitar el gobierno del PP, un plan que también contó con el apoyo de sus amigos Felipe González, Juan Luis Cebrián (presidente de PRISA) y Juan Rosell, líder de la patronal CEOE y consejero de GNF.

Protector de la monarquía

Dicen quienes le conocen en persona que Fainé es de “la vieja escuela”. Le basta con la palabra para cerrar un acuerdo millonario o mover ficha sobre el tablero. Siempre con discreción. Así fue como colocó en 1993 a la infanta Cristina en La Caixa, primero en el departamento de programas y exposiciones culturales y después como coordinadora de la Obra Social de la Fundación. De las gestiones se encargó Luis Monreal, amigo del rey Juan Carlos y de Fainé, y antiguo presidente de la Fundación La Caixa.

El salario de la infanta en el banco aún es secreto, pero no así los correos del sumario del caso Nóos en los que Iñaki Urdangarin define a Fainé como “un segundo padre. Cuando el matrimonio empezó a sentir las primeras turbulencias jurídicas y mediáticas, Fainé creó un puesto para que Cristina siguiera trabajando desde Ginebra, con un sueldo de 238.000 euros anuales, según reveló El Confidencial , con un coste de otros 300.000 euros anuales de las arcas públicas para seguridad, según Infolibre. Fue el mismo Luis Monreal quien le buscó un nuevo empleo a la infanta Cristina, también en Ginebra, esta vez en la Fundación Aga Khan.

La discreción es lo primero. Por eso los por entonces Duques de Palma, que no faltaron a la boda de Xavier Fainé de Garriga en 2009, hijo del poderoso empresario, sí se ausentaron en 2013 del enlace de Magalí, la últimade los hijos de Fainé en casarse (las investigaciones del caso Nóos empezaron en 2010). No obstante, en ambos actos las listas de 600 invitados incluyeron a numerosos amigos de Fainé padre, entre ellos Rodrigo Rato, Juan Luis Cebrián (PRISA), Javier Godó (La Vanguardia), Florentino Pérez, Artur Mas, Luis del Olmo, Miquel Roca, José Manuel Lara (Grupo Planeta y Atresmedia), Francisco Reynés, Salvador Alemany, Juan Antonio Samaranch (COI)…

El empresario catalán se toma como una afrenta los ataques contra sus empresas pero mantiene el pulso y la calma para salir indemne. “Si no puede evitar protestas, Fainé las silencia (…). Apenas hubo eco de las protestas del 15-M en la Diagonal (…), lo que fue censura total en La Vanguardia apenas se relajó en otros medios”, explicaba el periodista e historiador Marc Andreu en Tinta Libre. Teresa Forcades y Lucía Caram, las “monjas revolucionarias”, participaron en 2011 en la organización de protestas contra los desahucios y las políticas de austeridad frente a la sede de La Caixa en Barcelona. Poco después los directivos de la Fundación La Caixa y Sor Lucía Caram posaron para una foto con el Papa Francisco.

El 20 de abril, Isidro Fainé presidió su primera Junta de Accionistas al frente de Gas Natural Fenosa y defendió las cifras de la compañía, auditadas por la firma PwC, que tuvo como directivo a su hijo Juan Fainé de Garriga. A esa misma hora la Guardia Civil registraba la sede de PwC en Madrid en el marco de la operación Lezo.

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josé bautista

josé bautistaRedactor de economía e internacional, centrado en el proyecto YoIbextigo.

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